Lunes 09 de Marzo de 2009
Belfast/Londres.— Dos soldados británicos fueron asesinados y otras cuatro personas resultaron heridas en un ataque contra un cuartel policial en el norte de Belfast, en un atentado que fue reivindicado por el IRA Auténtico, una facción disidente del Ejército Republicano Irlandés (IRA, por su sigla en inglés). Se trata del peor ataque en la región desde la masacre de Omagh, cuando en agosto de 1998 un coche bomba mató a 29 personas en esta ciudad del Ulster. Líderes británicos e irlandeses condenaron el atentado ocurrido el sábado en la noche y dijeron que no logrará desbaratar el proceso de paz.
Un diario dublinés recibió una llamada en nombre del IRA Auténtico reclamando la autoría del ataque. Según relató la periodista del Sunday Tribune Suzanne Breen, un hombre llamó a este periódico con base en la capital irlandesa para reivindicar el atentado. El autor anónimo de la llamada dijo pertenecer a una brigada del IRA Auténtico, y usó varias palabras clave reconocibles a este grupo terrorista.
El IRA Auténtico es un grupo disidente del IRA, que se opone al proceso de paz norirlandés. El IRA luchó por la independencia de Irlanda del Norte hasta que en 2005 renunció a la violencia.
Heridos graves. El ataque se produjo desde un automóvil en el condado de Antrim. Los terroristas abrieron fuego cuando los militares recibían unas pizzas que habían pedido. En un principio, los medios británicos habían informado que los autores se hicieron pasar por repartidores de pizza. Según informó ayer la policía, uno de los atacantes remató a los soldados que yacían heridos en el suelo.
Entre los heridos se encuentran dos miembros del ejército y dos civiles, que eran repartidores de pizza de la cadena Domino’s. Uno de éstos, un joven de 18 años, recibió tres impactos de bala y se halla en estado crítico. Otros dos heridos están ingresados en estado grave en un hospital del condado de Antrim.
El director de la investigación, Derek Williamson, dijo que los dos soldados asesinados eran zapadores del ejército, de alrededor 20 años, y que estaban a punto de ser enviados a Afganistán. Williamson aseguró que se trató de "un intento de asesinato masivo".
Cuestión de tiempo. De acuerdo a analistas, un nuevo atentado sólo era cuestión de tiempo. Milicianos republicanos llevan meses intentado socavar la paz y el gobierno de coalición de Irlanda del Norte, asesinando a miembros de las fuerzas de seguridad. Hace pocas semanas la policía desactivó un artefacto con 140 kilogramos de explosivos en las cercanías de un cuartel británico.
A principios de esta misma semana, el jefe de policía norirlandés, Hugh Orde, advirtió del riesgo de un atentado de dimensiones inéditas en la última década. También el gobierno británico optó por reforzar la seguridad. Al mismo tiempo se supo que en 2007 y 2008 el servicio secreto británico concentró un 15 por ciento de su actividad en Irlanda del Norte.
Durante décadas Irlanda del Norte fue escenario de luchas sangrientas entre protestantes probritánicos y católicos proirlandeses, hasta que en 1998 el acuerdo del Viernes Santo sentó las bases para que se iniciara el proceso de paz, que desembocó en el actual gobierno de coalición. El conflicto ha causado la muerte a más de 3.000 personas desde los años 60, la mayoría víctimas del IRA.
Una provocación. Un destacado profesor de la escuela de leyes de la Universidad de Belfast, Pete Shirlow, dijo que el ataque del sábado parecía ser una táctica de republicanos disidentes para provocar una reacción partidaria. "La mayor amenaza es cómo los partidistas reaccionarán a esto. Demuestra cuán frágil podría ser el proceso de paz", detalló.
Sin embargo, "sería necesario un sustancioso nivel de violencia para interrumpir el proceso de paz", opinó Shirlow. "No creo que podamos volver a lo que teníamos, pero igual crea un malestar, crea incertidumbre", reflexionó.
"Tendrán que responder". El primer ministro británico, Gordon Brown, aseguró ayer que "ningún asesino podrá impedir el proceso de paz que apoyan los norirlandeses". El gobierno británico aumentará sus esfuerzos para garantizar una paz duradera, dijo Brown. "Puedo asegurar que estas personas tendrán que responder por sus actos", aseveró.
También el ministro británico para Irlanda del Norte, Shaun Woodward, condenó el atentado, calificándolo de "acto de barbarie criminal".
El jefe de gobierno de Irlanda del Norte, Peter Robinson, pospuso el viaje a EEUU que tenía previsto tras conocer la tragedia, que calificó de "terrible recordatorio del pasado".
Críticas y advertencias. Por su lado, Gerry Adams, presidente del Sinn Fein, el ex brazo político del IRA, se refirió a "un ataque contra el proceso de paz". "Los responsables no tienen ningún apoyo ni estrategia para lograr una Irlanda unida. Su intención es que los soldados británicos vuelvan a las calles", criticó.
Ian Paisley Junior, miembro de la Asamblea de Irlanda del Norte e hijo del histórico líder con su mismo nombre, advirtió que "éste podría ser un momento decisivo en la historia de Irlanda del Norte. En los últimos diez años la gente creyó que estas cosas ocurrían en el extranjero. Por desgracia, ahora volvieron a la puerta de casa", señaló.