Edición Impresa

Un año complejo que esquivó los pronósticos apocalípticos

El final del año 2013 y los primeros meses del año en curso dieron lugar a un conjunto de apreciaciones extremadamente negativas sobre el futuro inmediato de la economía argentina.

Domingo 28 de Diciembre de 2014

Si contrastamos los pronósticos de "los economistas" con el devenir efectivo de la economía podemos relativizar la mala fama de los meteorólogos. El final del año 2013 y los primeros meses del año en curso dieron lugar a un conjunto de apreciaciones extremadamente negativas sobre el futuro inmediato de la economía argentina. Con el correr de los meses pudimos observar una evolución de la situación bastante alejada de esos presagios. Si bien el nivel de actividad económica no creció respecto del 2013, llegamos a fin de año con una situación controlada en las reservas, el proceso inflacionario desacelerado y el tipo de cambio estabilizado.

Actividad Económica. Según los distintos indicadores de actividad económica la perspectiva es que 2014 cierre con crecimiento nulo. Esto es la resultante de una contracción en el consumo privado, en la inversión y en las exportaciones, por un lado; y de una caída de las importaciones y un incremento del gasto público, por otro.

El principal obstáculo para el crecimiento económico es algo que se conoce como restricción externa. Un mayor nivel de actividad económica genera mayores importaciones pero no mayores exportaciones para obtener las divisas necesarias para pagarlas. A su vez, la fuerte presencia de empresas extranjeras profundiza el problema porque cuando crece nuestra economía incrementan la demanda de dólares para remitir ganancias a sus países de origen. Los pagos de deuda externa, la fuga de capitales (caso cuentas en Suiza), el ahorro en dólares e incluso los viajes al exterior, son otros factores adicionales que alimentan la demanda de dólares. Aún en ese complejo escenario, observamos sobre el final de año una recuperación en el nivel de reservas, lo que constituyó el logro de uno de los principales objetivos del equipo económico encabezado por el ministro Axel Kicillof.

Inflación. El proceso inflacionario vivió un período de fuerte aceleración desde mediados del año 2013 hasta marzo de este año. Eso dio pie para que un abanico de economistas ortodoxos se explayara con profecías apocalípticas. Sin embargo, desde mayo del corriente pudimos observar una sensible desaceleración de la inflación. El resultado fue que los precios al consumidor, medido por el renovado IPCnu, para diciembre de 2014 superan en un 24 por ciento a los precios de diciembre de 2013.

Los acuerdos con las empresas en el marco del programa Precios Cuidados fueron un factor importante para a frenar el incremento de los precios de los productos de la canasta básica. Al mismo tiempo, los resultados de las negociaciones paritarias en el marco de una economía estancada y con amenazas de despidos y suspensiones, en conjunto con la estabilización del tipo de cambio y la recomposición de las reservas luego de la devaluación de principio de año, relajaron la puja distributiva, lo que contribuyó, también, a desacelerar el ritmo inflacionario.

Distribución del ingreso. El poder adquisitivo del salario promedió una pequeña caída del orden del 1 por ciento, un resultado esperable considerando el complejo contexto en el que se desarrollaron las paritarias. De todas maneras las diferencias al interior de los distintos sectores asalariados son significativas. Lo mismo corre para los empresarios. Según los datos de los balances de las empresas que cotizan en bolsa la rentabilidad de las grandes empresas se ha incrementado por encima de la rentabilidad promedio de la economía.

Perspectivas 2015. La evolución de los precios y la demanda de los principales bienes exportados EM_DASHgranos, manufacturas agroindustriales y automotoresEM_DASH y de los importados determinarán la capacidad de acumular reservas. Si bien la baja de los precios de la soja tiene un impacto negativo en las exportaciones, la baja de los combustibles presenta un impacto positivo ya que argentina es deficitaria en el sector de energía desde 2011.

El tipo de cambio y el nivel de reservas internacionales dependen también de la puja entre el gobierno nacional y los principales grupos económicos que operan en el país y del accionar de grupos de poder fuera del país (fondos buitres, gobiernos extranjeros y su política pública, inversionistas, casas matrices de empresas extranjeras, etc.).

Por otra parte, la opción de shock devaluatorio no parecería ser la opción a seguir por el gobierno según las declaraciones del nuevo presidente del Banco Central. Todo parece indicar que la devaluación será gradual y por saltos pequeños, y que se seguirán implementando las medidas de control e incentivos, como lo fueron los controles a distintas entidades financieras y cambiarias, la suba de la tasa de interés y los incentivos a la liquidación de exportaciones.

El ritmo inflacionario refleja las tensiones existentes entre distintos grupos sociales, que en definitiva expresan la puja por la distribución del ingreso. En tal sentido, el margen de acción del gobierno nacional es acotado. El gobierno ha apostado al control directo de precios, camino que se sostendrá y profundizará en el año 2015. Además, el control del proceso inflacionario será de relevancia para lograr la estabilización del tipo de cambio.

La recomposición del poder adquisitivo de la población (paritarias, movilidad jubilatoria, AUH, Progresar), el financiamiento al consumo (Procreauto, Procrear y Ahora 12), el mayor control de las tasas de interés y comisiones de las tarjetas y la mejores expectativas son los factores que podrían devolver dinámica al consumo en el 2015.

El nivel de actividad económica dependerá fuertemente de lo que suceda con el sector automotor y construcción, dos sectores claves a nivel local. La evolución futura del sector automotor dependerá del desempeño que tenga la economía brasileña, ya que este país es el principal importador de la industria automotriz, de la flexibilización de las medidas de restricción de importaciones y de la capacidad y decisiones de consumo de la población

El gasto público está determinado por las decisiones gubernamentales pero está condicionado por la capacidad del estado para financiarlo. En los últimos años el gobierno nacional ha tenido una clara política anti-cíclica al incrementar el gasto público desde que la inversión, el consumo y el saldo comercial han mostrado mayor inestabilidad. Nada parece indicar que dicha política cambie en 2015, considerando además que es un año electoral.

La inversión privada se verá favorecida si se logra estabilizar el tipo de cambio, pero por el elevado nivel de concentración de la rentabilidad económica en la economía argentina, dependerá en gran parte de las decisiones que tomen las empresas más grandes que operan en el país. En tal sentido, la capacidad y voluntad del gobierno nacional de regular la orientación de los excedentes económicos determinarán el ritmo de la inversión privada. Es así que el control de la fuga de capitales se constituye en uno de los condicionamientos principales de la evolución de la inversión en el país.

Una redinamización del consumo privado y de las inversiones van a implicar un mayor nivel de importaciones por lo que podría verse afectada la capacidad de acumulación de reservas. En este marco, un hecho clave radicará en la capacidad del país de obtener créditos internacionales e inversión externa directa neta recibida.

(*) Diego Kofman, Lavih Abraham, Marco Kofman, Natalia Pérez Barreda, Sergio Arelovich

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario