Miércoles 18 de Diciembre de 2013
Corría el año 1976, en agosto había comenzado a funcionar Hoprome en la casa cedida por las Capuchinas, en el Pasaje Saguier y Tucumán. Al frente estaban Olga Davicino y Albina Ansaldi. La parroquia San Miguel Arcángel, con su párroco Juan Arregui a la cabeza, estaba movilizada: Raquel Negrini, los Zamaro, los Olivera, las hermanas Ingrasia, los jóvenes y otros muchos prestaban su apoyo a la obra del padre Tomás Santidrián. Es en esa parroquia que el 22 de diciembre este sacerdote decide celebrar sus bodas de plata. Recuerdo que, para que entrara más gente, sacamos todos los bancos del templo, pero éste igual desbordó. La homilía estuvo a cargo del padre Todescato quien nos hizo una reseña de su entrega generosa al servicio de la Iglesia. El padre Todescato ya no está pero sí la hermana Beatriz Casiello, quien nos manifestó en su momento, luego de la eucaristía, que veía al padre Santidrián como un religioso, por ser fiel observante de los consejos evangélicos. Hace pocos días los creyentes nos reunimos para orar por él y todos para despedir a alguien que pasó por este mundo haciendo el bien. Hagamos lo que esté a nuestro alcance para que este personaje fuera de serie, este santo, no sólo quede en el recuerdo sino que nos involucre en su servicio. Saquemos a la gente de la calle para colocarla donde corresponde a su dignidad de seres humanos. Saquemos a los chicos de la calle para llevarlos a la escuela y a hogares dignos donde se les brinde cariño y educación. Padre Tomás Santidrián, descansa en el lugar de los que no mueren, nosotros te construiremos un altar cuya piedra basal será nuestro compromiso con los excluidos.
Roberto Ricardo Baigorri