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Un acto marcado por la mejoría en la relación política con provincia y municipio

El clima político estuvo alejado de la confrontación de otros años. La crisis de la deuda y la seguridad, ejes cohesionadores. Cristina Fernández mostró su costado más conciliador.

Sábado 21 de Junio de 2014

Cristina Fernández mostró ayer en Rosario su costado más conciliador, tendió puentes hacia los fondos buitre y llamó a la unidad nacional. Esos fueron los rasgos principales del discurso de la presidenta al encabezar el acto por el Día de la Bandera, en una celebración que estuvo atravesada por la coyuntura de la deuda, contó con masiva presencia de militantes, la plana mayor del kirchnerismo y un clima político alejado de la confrontación con provincia y municipio.

   “Que nadie se equivoque, queremos cumplir con el cien por cien de los acreedores. Con el 92,4 por ciento que accedió a los canjes y también con los que no ingresaron. Sólo pedimos que nos generen condiciones de negociación equitativas y justas con la Constitución”, planteó la mandataria ante una multitud en el Monumento.    

   La jefa de Estado aclaró que no pateará el tablero, como algunos escribieron, y anunció además que dio instrucciones para que los abogados del Gobierno soliciten al juez norteamericano Thomas Griesa que genere las condiciones para dialogar con los holdouts.

   Los dichos de Fernández de Kirchner fueron el corolario de un acto signado por las consignas vinculadas a la unidad nacional, por encima de los intereses partidarios y la defensa de la soberanía, amenazada por la especulación financiera.

   La consigna de “todos bajo la misma bandera”, con el logo de los tres gobiernos (nacional, provincial y municipal) actuaron como escenografía conciliadora, en medio de frases evocadoras de la identidad argentina.

   El día acompañó. El cielo despejado y el sol a pleno hicieron olvidar otros 20 de junio marcados por heladas en Rosario. El clima y la ubicación del escenario, de espaldas al río, potenciaron la imagen del Paraná que recorrió el país.
  
Ubicados. Cristina, el gobernador Antonio Bonfatti y la intendenta Mónica Fein hicieron su aparición frente al Monumento apenas pasadas las 14. Se sentaron en una pequeña mesa a la derecha del atril, que se completó con los ministros de Defensa, Agustín Rossi y de Seguridad, Cecilia Rodríguez.

   Segundos antes había ingresado el vicepresidente Amado Boudou, imputado por la Justicia en la causa Ciccone, quien saludó a la multitud y se sentó en un lugar protagónico del palco.

   Allí estaban algunos gobernadores, el gabinete nacional en pleno, los precandidatos presidenciales K y las espadas parlamentarias del oficialismo.

Reconocimiento. El acto comenzó con una novedosa versión del himno nacional interpretada por el tenor Darío Volonté. La primera en hablar fue la intendenta. Tras evocar la figura de Manuel Belgrano, envió una señal hacia Cristina. Le dedicó un “especial reconocimiento a Gendarmería, Prefectura, Policía Federal, y a la Policía de la provincia por trabajar con el compromiso de mejorar la convivencia en la ciudad”, en alusión al desembarco de las fuerzas federales a los barrios más inseguros.

   Sobre el final tuvo otro guiño hacia la Casa Rosada. “Levantamos la bandera por la solidaridad, la igualdad, la convivencia. Y hoy la levantamos más alto que nunca, porque sabemos que la especulación financiera no tiene bandera. Los argentinos vamos a defender la celeste y blanca”, expresó.

   Antes de leer su discurso, Bonfatti entregó diplomas de reconocimiento a las fuerzas de seguridad nacionales y provincial por los operativos contra la narcocriminalidad lanzados en abril. Cuando le dio el presente a los jefes federales fue acompañado por un cerrado aplauso; cuando se lo obsequió a la policía de Santa Fe se escuchó un abucheo generalizado.

   La locutora oficial remarcó allí el “éxito del operativo” llevado adelante por los “3 mil agentes que llegaron hace dos meses, en un esfuerzo de coordinación sin precedentes” para pacificar Rosario. Y ahora quedan en la ciudad unos 1.500 gendarmes y 300 integrantes de Prefectura.

   Bonfatti arrancó sus palabras precedido de silbidos. Hizo un relato donde conjugó la creación y la historia bandera con los momentos más trascendentes del país.

   Cuando aludió a la coyuntura económica planteó que la crisis de la deuda requiere “mucho diálogo y transparencia para negociar en función de los intereses de todos los argentinos”.

   Antes de que hablara Cristina, la locutora leyó una carta de descendientes de Belgrano elogiosa del proyecto político que conduce el país, la pantalla mostró una canción alusiva a la bandera de la señal infantil Paka Paka y se hizo público el boceto del nuevo billete de 10 pesos que homenajea al creador de la insignia nacional.

   Segundos antes de las 15, Cristina se dirigió al atril. Sus dichos eran esperados en el país y en especial afuera, para tener indicios de la estrategia que el Ejecutivo desplegará ante los bonistas que no entraron a los canjes de la deuda, tras el fallo de la Corte de Estados Unidos que dejó al país al borde del default.

   “En la Argentina lo que sobra es buena fe, y lo hemos demostrado haciéndonos cargo de nuestras deudas. No estoy dispuesta a cualquier cosa sino a cumplir con lo que debo”, enfatizó y aseguró que los buitres que “revolotean sobre las finanzas”, no solo lo hacen allí, sino “también sobre los recursos naturales”como Vaca Muerta.

   En el remate hizo un llamado a la unidad nacional. “Les pedimos a todos los argentinos estar más unidos que nunca, porque la unidad hace la fuerza”, cerró.

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