Un accidente evitable
Cuando en 1948 el Estado argentino nacionalizó los Ferrocarriles, la red ferroviaria se extendía a través del país y cubría entre 47.000 y 48.000 kilómetros, siendo la más extensa de Latinoamérica.

Jueves 24 de Febrero de 2011

Cuando en 1948 el Estado argentino nacionalizó los Ferrocarriles, la red ferroviaria se extendía a través del país y cubría entre 47.000 y 48.000 kilómetros, siendo la más extensa de Latinoamérica. Por ese entonces, los trenes salían y arribaban rigurosamente a horario. La atención de los guardas y del personal ferroviario, en general, era excelente. Entre los 8 y 9 años (de los de antes), recuerdo haber viajado a Buenos Aires solo con mi hermano. Nuestra madre nos dejaba a cargo del guarda que se ocupaba de nuestra seguridad y nos entregaba a las personas que nos esperaban en Retiro. Muy buena era la comida y la atención en el coche comedor. Si bien es cierto que las velocidades eran mayores que las actuales y que el sistema de señalización era mecánico, los choques y otro tipo de accidentes eran escasos y no tan graves. Algo muy importante. El gremio ferroviario era famoso por el orgullo puesto en cumplir con sus obligaciones y el cariño puesto en el mantenimiento del material. El maquinista era consciente de que la seguridad de los pasajeros era su responsabilidad, aún antes que la suya propia. Existía lo que se conoce como auténtica conciencia gremial. Recordemos que la esposa del famoso maquinista Carlos Gallini llegaba una hora antes de la salida del rápido a Buenos Aires para lustrar los bronces de "La Rosita", la locomotora que hacía el recorrido Rosario-Buenos Aires, ida y vuelta, y que era orgullo de su conductor. Las locomotoras eran más conocidas por sus nombres que por sus números. Había amor por el oficio. Recordando aquella época no podemos dejar de mencionar que el 13 de febrero de 1926 una locomotora a vapor diseñada en Argentina y conducida por el famoso maquinista Francisco Savio batió el récord sudamericano (no superado), en el trayecto Buenos Aires-Rosario (unos 303 kilómetros), en tan solo 3 horas y 21 minutos, viajando a un promedio de 90,4 km/h, ¿Para qué el Tren Bala? Estos son todos hechos comprobados y de los cuales fui testigo. Sean ustedes, queridos lectores, quienes saquen las consecuencias y enseñanzas pertinentes.

Cristián Hernández Larguía