Domingo 22 de Noviembre de 2015
Católicos y vendedores de souvenirs están en pleno frenesí en Uganda, donde el Papa Francisco hará la segunda escala de su gira africana. La imagen del pontífice argentino se ha hecho tan omnipresente en la capital, Kampala, como la del presidente Yoweri Museveni.
En las vitrinas del Jude Colour Solutions, un centro que promociona artículos de moda, por cuatro dólares se pueden adquirir alfombras para el ratón del ordenador con la figura de Francisco.
"Estoy muy emocionado con la visita del Papa", del viernes al domingo próximo, afirma Bernard Ssenyondo, de 32 años, encargado de la tienda. Francisco será el segundo Papa que Ssenyondo vea en persona, después de Juan Pablo II, quien visitó el país en 1993. "Entonces estaba en la escuela primaria", recuerda.
El comerciante exhibe con orgullo en su tienda el diploma que lo reconoce como Mejor expositor y vendedor de artículos promocionales de Uganda. Junto a él, resalta un jarrón con el rostro de Francisco. Sólo uno de ellos está para la venta.
El Papa legará Uganda procedente de Kenia. La tercera y última etapa de la gira será en República Centroafricana.
Kenia también ya está concentrada en la visita papal: limpieza de calles, poda de árboles e instalaciones de carteles gigantes para dar la bienvenida al pontífice.
El obispo Alfred Rotich, encargado de los preparativos en este país, calcula que cerca de un millón de personas podrán ver al papa, una buena parte de la población católica, de cerca 13 millones, sobre casi 43 millones de habitantes.
Los tres países, que cuentan con importantes comunidades católicas, han vivido violentos conflictos civiles, lo que aumenta la preocupación por la seguridad de Francisco.
Las tropas de Kenia y Uganda luchan contra los yihadistas shebab de Somalia, que han lanzado campañas de sangrientas represalias, como los atentados de 2010 en Kampala, que dejaron 76 muertos y numerosos heridos.
En Kenia, el ataque yihadista en la Universidad de Garissa, el 2 de abril de 2015, dejó 148 muertos, incluidos los cuatro miembros del comando terrorista.
La toma en 2013 del centro comercial de Westgate de Nairobi, la capital de Kenia, terminó con la muerte de 67 personas.