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TV: Una comida gourmet que cae muy pesada

"Masterchef" arrancó el domingo por Canal 5 en un reality gastronómico que denigra a los participantes desde la soberbia del jurado.

Martes 08 de Abril de 2014

Habría que poner en una balanza qué condimentos (término ideal para el caso) necesita un reality gastronómico para conmover al telespectador. Si el objetivo del que se promocionó como "el primer reality de cocina que desembarca en Argentina" era impactar a cualquier costo, lo lograron. Así, "Masterchef", conducido por Mariano Peluffo (domingos, a las 22.15, Canal 5) debutó con un buen rating (10.7, según Ibope) y hasta le embarró la cancha a la emisión de Belgrano-River. Pero para captar la atención del televidente se recurrió a una denigración de algunos participantes, que rayaron con lo desagradable. Cosas del formato original, sí, pero detestable por cierto.

"Masterchef" busca al mejor cocinero amateur del país. Para eso se hizo una selección en la que participaron 5.500 personas, entre las que saldrán las 16 mejores. Los aspirantes se enfrentan en retos individuales y por equipos, con platos salados y dulces, y van por un premio importante: 250.000 pesos en efectivo y la edición de su libro de recetas, más el primer trofeo del programa y la pantalla mediática que te convierte en el primer hombre o mujer con delantal en ser tapa de revistas y de ahí a los programas de chismes y/o comedia teatral berreta de verano.

Todo muy lindo. Pero cuando se meten con prejuzgar a un participante, rebajarlo porque sí y maltratarlo, eso es otra cosa. "No sé si sos un chanta o un tipo que sabe", le dijo sin pestañear Germán Martitegui, uno de los jurados que, vaya uno a saber por qué, se burló en las narices de uno de los elegidos.

Los otros dos responsables (¿responsables?) de evaluar son Donado de Santis y Christophe Krywonis. Este último destruyó con la mano un bollito de comida en las propias narices de un participante y le expuso: "Esto que chorrea no es vino blanco, es grasa". Y cosas por el estilo en ese mismo tenor. Hubo una excepción, y fue en el caso de Toto Fernández, promotor social de la Villa 31, quien contó que supo cocinar para Jorge Bergoglio, "no para el Papa", aclaró el joven. El chef de barrio hizo guiso con fideos: "Este es el famoso alto guiso" y al rato estalló el Twitter con el hashtag #AlltoGuiso.

Y ese jurado villano, para demostrar que tiene sensibilidad social, y no caer tan mal parados, elogió al unísono al cocinero humilde. Villanos que seducen a los televidentes de la mano de la burla hacia el otro, que está en un juego de roles inferior. Una comida que indigesta.

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