Domingo 10 de Julio de 2011
Hace ocho días un navío mexicano repleto de turistas estadounidenses naufragó en el golfo de California. El siniestro dejó un ahogado y siete desaparecidos, que aún son buscados. Ayer se conocieron algunas de las alternativas del hundimiento, durante el cual los veraneantes fueron dejados a su suerte por los tripulantes del barco siniestrado, según afirmaron.
Pius "Pete" Zuger dijo que el problema comenzó a las 10 de la noche del sábado 2 pasado, varias horas después de que partieron en una excursión de pesca programada para una semana. Entonces el clima se tornó borrascoso y el viento empezó a soplar fuerte desde el sudeste, un fenómeno conocido por los lugareños como El Torito, porque suele pegar fuerte.
Su compañero de cabina Jim Miller lo despertó alrededor de las 2.30 del domingo, gritando: "¡El barco se hunde! ¡Sal!"
Zuger, de 73 años, saltó de la litera superior mientras la embarcación se inclinaba marcadamente. Dijo que pensó en ponerse los pantalones en los que llevaba su billetera, pero decidió ponerse el traje de baño.
"No tenía ninguna duda de que tendríamos que nadar", dijo.
El barco de pesca se hundió después de ser golpeado por dos grandes olas durante la violenta tormenta el domingo en la mañana.
En total, 19 pescadores estadounidenses, la mayoría del norte de California en un viaje por el feriado del Día de la Independencia, y 16 tripulantes mexicanos lograron llegar a tierra firme. Un estadounidense, Leslie Yee, fue encontrado ahogado en una playa remota, mientras que otros siete norteamericanos siguen desaparecidos.
Zuger, quien habló con The Associated Press en una entrevista telefónica ayer, es uno de los pescadores que se quejan de que la tripulación no los alertó del hundimiento del barco Erik, de 25 metros de eslora, y que no todos los pasajeros tenían chalecos salvavidas.
Los miembros de la tripulación le han dicho a los investigadores que el barco se hundió muy rápido como para advertir con suficiente tiempo a todos los pasajeros.
"Es algo que nunca olvidaré", dijo Gary Wong, residente de Berkeley. Wong pasó más de 15 horas flotando con un salvavidas y nadó hasta una playa.