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Tres policías procesados por ayudar al encubrimiento del triple crimen

Les endilgan acciones y omisiones a favor de los supuestos autores de la matanza de la Villa Moreno. Uno es comisario y era el jefe de la zona. Otro un asistente y el tercero un agente del destacamento del Heca.

Martes 28 de Agosto de 2012

La compleja trama de complicidad presunta entre policías y los cinco acusados por el triple crimen de Villa Moreno derivó ayer en el procesamiento a tres policías rosarinos. Un juez atribuyó a estos empleados de la Unidad Regional II acciones que parecen encaminadas "a ayudar a alguien a eludir" a la Justicia. Entre las conductas sospechosas mencionó la reunión no fundamentada entre dos efectivos con la testigo de un ataque a tiros en una estación de servicio en lugar de una comisaría. Y la demora para ubicar al hijo de Sergio El quemado Rodríguez, principal imputado en el triple homicidio, que estaba internado en el Heca por el atentado a balazos sufrido dos horas antes, hecho que desencadenó la matanza.

El comisario inspector Eduardo Ismael Carrillo, el suboficial Norberto Claudino Centurión y el agente Lisandro Jesús Martín fueron procesados por el juez de Instrucción Nº7 Juan Andrés Donnola por incumplimiento de los deberes de funcionario público y encubrimiento agravado por su condición de policías. Donnola dispuso además embargar sus bienes hasta cubrir la suma de 50 mil pesos. El comisario principal Abel Osvaldo Santana fue desvinculado del hecho (ver aparte).

Cuando ocurrió la masacre de villa Moreno, Carrillo estaba a cargo de la Inspección de Zona Nº3, Centurión trabajaba en esa área, Martín lo hacía en el destacamento policial del Heca, y Santana era el responsable de la comisaría 15ª. Esta seccional controla la zona donde el 1º de enero pasado fueron acribillados Jeremías Trasante, Claudio Suárez y Adrián Rodríguez en una canchita de fútbol de Presidente Quintana y Dorrego.

La historia. Pasadas las 2 de la mañana del 1º de enero pasado, Maximiliano el hijo del quemador Rodríguez estaba en un BMW con su novia, Sofía L., y otra chica en Vera Mujica y Garay. Allí fue baleado por cuatro jóvenes desde dos motos. Tras el ataque, Maximiliano terminó en una cama del Heca sin que el policía de guardia allí consignara el ingreso. Ese uniformado es Lisandro Martín. Para Donnola, esa omisión desnuda una conexión entre el triple crimen y la presunta "negligencia, colaboración o irregularidad policial que pretendería ocultarlo, hacerlo menos visible o encubrirlo".

Donnola destaca que, antes de dejar la guardia, Martín realizó una "precisa anotación de todos los heridos y fallecidos de esa noche (por el 1º de enero) sin incluir el nombre de Maximiliano Rodríguez, teniendo en cuenta además —por olvido o intencionalidad— que este herido precisamente había generado con sus familiares un intempestivo y violento ingreso en el hospital con una activa participación del personal policial y del propio Martin, que conversó con las personas que lo habían llevado hasta el centro asistencial". Todo esto, para colmo, fue tomado por las cámaras del Heca.

Otros dos procesados. Carrillo y Centurión fueron los policías que se contactaron en un surtidor de zona sur con Sofía L. doce horas después de que a su pareja, Maximiliano Rodríguez, lo balearan. El juez, que supone que eso implica algún tipo de amparo al Sergio Quemado Rodríguez, se preguntó por qué motivo para localizar a la chica primero se contactaron con el Quemado y no le preguntaron a éste por su hijo que era buscado como víctima "o imputado" desde el inicio de la investigación.

Para Donnola, los policías debieron suponer que el hijo del Quemado podía estar internado en el Heca o en otro centro asistencial. "Algunos de estos policías (por los imputados) acudieron al Heca y dijeron que no estaba en el lugar, a pesar de que «asombrosamente» refirieron que no hablaron con personal policial para requerir información. Es como llegar hasta el domicilio de una persona y decir que no lo encontraron, pero no haber golpeado ni tocado el timbre de la casa para verificarlo", dijo el magistrado.

En su descargo, Carrillo sostuvo que le pidió a Centurión —su subordinado directo— que contactara a personas que conocían al Quemado para que este dijera dónde estaba "la novia de su hijo". El juez señaló que no se corroboró en el marco de la causa que haya existido una orden de los superiores de Carrillo —como este declaró— para localizar a Sofía L., ni tampoco para ubicar al Quemado Rodríguez.

"No hay razones plausibles para que un oficial de alto rango y su empleado se encuentren en una estación de servicios (de Ovidio Lagos y Doctor Riva) con ésta (por Sofía L.) y no en la propia comisaría (por la 15ª) donde era el destino final de la testigo", expresó.

En la resolución, el juez también inquiere por qué existió una suerte de apuro policial en localizar a Sofía L. y no a Maximiliano Rodríguez que estaba herido en el Heca. Donnola también se pregunta por qué los policías se contactaron previamente con Quemado Rodriguez y no aceleraron la búsqueda de su hijo en el Heca, en la casa de la madre de Sofía L. o en la de la amiga de ésta, cuyos domicilios y teléfono tenían en la comisaría 15ª.

De la 15ª

Abel Santana, el entonces jefe de la comisaría 15ª, recibió falta de mérito. Donnola recordó que este jefe policial ordenó buscar a Sofía L. en su casa, donde no estaba, y en la vivienda de una amiga, donde tampoco respondía a los llamados telefónicos. “Esta situación parece asemejarse a la anterior (por los otros imputados), pero evidentemente no aparece con ese trasfondo de conexión con el propio Sergio (Quemado) Rodríguez”, afirmó. Para Donnola, las acciones del jefe policial sólo pueden generar dudas en cuanto a su actuación en esta causa, pero no para sostener una imputación.

“Oscuro cúmulo de sospechas”

Las “acciones y omisiones” que para el juez constituyen “un oscuro cúmulo de sospechas” y componen la trama del ocultamiento son:

- El más sobresaliente: el contacto de los policías Carrillo y Centurión con Sergio Quemado Rodríguez —prófugo en ese momento— sumado al “no hallazgo, no registro y ocultamiento” de Maximiliano Rodriguez.

- La entrega de los teléfonos de Maximiliano a Sergio Rodriguez, como refiere la propia testigo Sofía L,, novia de Maximiliano.

- La citación de Sofía por los policías, sin motivo, en una estación de servicio de Ovidio Lagos y Doctor Riva, cuando debió ser en la comisaría 15ª.

- La falta de un acta de procedimiento que de cuenta de esta irregular situación.

- Todo esto, para el juez, “determina un conjunto de acciones y omisiones absolutamente irregulares que tienen como objetivo encubrir, ocultar o favorecer los hechos que se fueron desencadenando ese mismo día impidiendo con ello un normal desenvolvimiento de la Justicia”.

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