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Tres ladrones asaltaron un corralón de Funes

En menos de cinco minutos tres ladrones vestidos con ropa de trabajo asaltaron a media mañana de ayer un corralón de venta de materiales para la construcción ubicado en el barrio San Telmo de Funes.

Miércoles 17 de Septiembre de 2014

En menos de cinco minutos tres ladrones vestidos con ropa de trabajo asaltaron a media mañana de ayer un corralón de venta de materiales para la construcción ubicado en el barrio San Telmo de Funes. Expeditivos, los tres delincuentes portando armas de puño, ingresaron al comercio y fueron directamente a la oficina. Allí redujeron a los dueños del comercio, una mujer y su hijo, y tras revisar el lugar se llevaron el dinero de la caja. "Es muy difícil saber cuánto se llevaron. Era lo que se había recaudado en la jornada", explicó un allegado al corralón "Rubén Silva". Extraoficialmente, en tanto, se indicó que el botín rondaba los 20 mil pesos y que los ladrones se movieron en un Peugeot 307 negro.

"Ustedes quédense tranquilos y esto es un trámite". La frase sonó en boca de uno de los tres delincuentes que ingresaron ayer, pasadas las 10, al corralón de materiales ubicado en Buenos Aires al 2000, en el barrio San Telmo de Funes. "Los delincuentes llegaron en un Peugeot 307 negro. Dieron un par de vueltas a la manzana y luego llegaron hasta la esquina de Buenos Aires y Alberdi. Dos se bajaron y caminaron hasta el corralón mientras el conductor ponía marcha atrás. Entraron como si nada, como si fueran clientes", explicó un vecino del lugar. Los delincuentes estaban vestidos con ropa de trabajo, que un vecino describió como de empleados de la Empresa Provincial de la Energía (EPE).

A la hora del hecho, los empleados del corralón cargaban un camión en el fondo del predio, de 70 metros de profundidad. Cinco clientes salieron tras realizar pagos y hacer encargos en la oficina y entonces dos de los delincuentes ingresaron por el portón y caminaron los diez metros que hay hasta la oficina. Iban a cara descubierta y lucían gorritas con viseras. En ningún momento los alteró la cámara de video vigilancia que toma el acceso al lugar.

Todos armados. Cuando llegaron a la oficina uno de los ladrones empuñó una pistola que sacó de una mochila mientras su socio mostró que llevaba el arma en la cintura. El tercer maleante, también armado, ingresó una vez que la situación estaba dominada. Ninguno de los empleados que trabajan en el fondo, a unos 40 metros de la oficina, se dieron cuenta de nada.

"¿Dónde tenés la plata grande?", preguntó uno de los ladrones. Entonces el hijo de la dueña le explicó que no había más dinero que el de la caja. Tras ello los ladrones revisaron la parte superior de la oficina y revolvieron papeles hasta que comprobaron que lo que les decía el muchacho era verdad. Entonces cargaron el botín en una mochila, amenazaron de muerte a sus víctimas, y se fueron por donde entraron.

Para cualquiera que los hubiera observado desde la vereda eran tres clientes apurados. Se marcharon en el 307 negro en el que llegaron. Desde la seccional 23ª y de la Inspección 6ª Zona se desplegó un operativo cerrojo con resultado negativo. También se coordinó con la Central de Operaciones de Emergencias (COE) de Funes para chequear si alguna cámara de videovigilancia cercana a la escena del robo pudo captar los movimientos de los ladrones, pero también resultó infructuoso.

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