Edición Impresa

Tres farmacias como blanco fijo de un obsesivo "cliente"

Un delincuente solitario asuela a distintas farmacias del norte y oeste de la ciudad. Actúa vestido como un obrero de la construcción: un casco amarillo y ropa de trabajo. Tiene un acento similar...

Jueves 23 de Agosto de 2012

Un delincuente solitario asuela a distintas farmacias del norte y oeste de la ciudad. Actúa vestido como un obrero de la construcción: un casco amarillo y ropa de trabajo. Tiene un acento similar a los habitantes del noreste argentino. Porta un revólver calibre 38 que no desenfunda nunca y posee un récord: 10 robos al local de Marketing Farm de bulevar Avellaneda y Córdoba; 4 al de Farma Shop de Avellaneda al 300 bis; y 3 en la farmacia de bulevar Rondeau y Gurruchaga. Las cámaras de vigilancia lo registran y los comerciantes van a las comisaría s para denunciar y exhibir los videos. Pero "la policía aún no pudo ubicarlo", dicen indignados.

Una aspirineta. El hecho más significativo ocurrió en la farmacia de Avellaneda y Córdoba. Allí, el ladrón, alto, flaco y de unos 30 años, entró a robar diez veces en un mes y medio. Juan Carlos Sambugnch, encargado del negocio, identificó el modus operandi: "El muchacho merodea la zona hasta que observa que no hay clientes. Entonces viene con una motito, se baja, se pone el casco y al entrar pide una tira de aspirinetas y una de geniol. Se dirige a la caja a pagar y al acercarse saca una bolsa de plástico, muestra su revólver y exige la recaudación. No grita, no está nervioso y una de las veces se llevó 3 mil pesos", dijo el comerciante resignado.

Todos conocen a este hombre en las distintas farmacias. "Robó en más de cinco negocios del rubro. En la farmacia de Rondeau y Gurruchaga entró a robar dos veces en la misma semana de julio; un lunes y un jueves. Y siempre igual, ni saca el arma", recordó Juan Carlos.

Por su parte, los empleados ya están avisados. "Pero no tenemos forma de pararlo. Si no deberíamos cerrar las puertas", dice uno de los responsables de Marketing Farm. "El lugar es tierra de nadie. La policía dice no tener gente para cubrir la zona ni para encontrarlo. Es más, el día que me estaban tomando declaración por el último robo (el martes a la noche), a metros de donde se encontraba el patrullero le robaron a una mujer. Queremos hacer algo, pero la seguridad la tiene que dar el gobierno, los comerciantes no podemos procurarla por nosotros mismos", sintetizó Juan Carlos.

A pocas cuadras de allí, en Avellaneda al 300 bis, hay un local de Farma Shop en el cual el misterioso ladrón también causó estragos. "Vino al mediodía y al atardecer del mismo día. Se bajó de la moto y la primera vez entró vestido de albañil, mostró el arma y se llevó dinero. En ese momento no había gente" expresó Lidia, empleada de la farmacia.

"Otras veces y después de que hayamos puesto llave a la puerta, esperó que entraran o salieran clientes. Siempre vestido igual y para robar el dinero de la caja. Es el mismo muchacho que robó en otras farmacias. Todos los conocemos, pero la policía nos dice que lo está buscando y no pasa nada", acotó la mujer mientras se desplazaba por el negocio y le abría la puerta a los clientes concocidos. "Estamos acá desde marzo y ya estamos cansados" dijo la empleada.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario