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Tres escenarios y 42 días para el voto independentista en Cataluña

El gobierno de Mariano Rajoy mantiene firme su intención de frenar la consulta, ante Mas se abre un abanico de opciones cuyo desenlace todavía no ha desvelado.

Domingo 28 de Septiembre de 2014

El presidente del gobierno de Cataluña, Artur Mas, dio ayer un paso decisivo en su carrera independentista con la convocatoria de un referéndum de autodeterminación al que puso fecha hace diez meses en la región del noreste de España: el 9 de noviembre. Quedan 42 días hasta entonces y, mientras el gobierno de Mariano Rajoy mantiene firme su intención de frenar la consulta, ante Mas se abre un abanico de opciones cuyo desenlace todavía no ha desvelado.

Ayer, ambas partes se ajustaron al guión y marcaron posiciones tras un gesto sin precedentes en la historia de España y de Cataluña y pocos días después de la victoria del "no" en el referéndum independentista de Escocia. En un acto institucional, y rodeado por su gobierno y por los líderes de algunos de los partidos que apoyaron la consulta, Mas escenificó con solemnidad el cumplimiento de su promesa de convocar a los catalanes a las urnas.

La maquinaria del Estado. El Ejecutivo español de Rajoy también hizo lo esperado: poner en marcha "la maquinaria del Estado" e iniciar los trámites para recurrir la convocatoria de la consulta ante el Tribunal Constitucional, con una petición de suspensión. Lo que queda ahora en el aire es el próximo movimiento de Mas. Cumplido su primer objetivo, tendrá que decidir si frena su desafío tras el veto del alto tribunal español, si sigue adelante y saca las urnas el 9 de noviembre o si adelanta los comicios previstos para 2016 y les da un tinte plebiscitario.

En el primer caso, se enfrentaría a los grupos secesionistas y a sus propios socios en el Parlamento catalán, los republicanos independentistas de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), quienes ya llamaron a la desobediencia civil si el Constitucional frena el referéndum.

Desde el gobierno español y desde el Partido Socialista Obrero Español (Psoe), el más importante de la oposición en España, acusan al presidente catalán de crear expectativas frustradas en Cataluña y de dividir a la sociedad de la región ante una consulta que, dicen, no se celebrará porque es ilegal. En el segundo escenario, si Mas decide obviar la paralización del alto tribunal español y llegar hasta el final del 9-N, se produciría un choque de trenes sin precedentes entre Cataluña y España. Podría suponer que el gobierno de Rajoy suspendiera el autogobierno del que goza Cataluña (la llamada autonomía), una medida que nunca se ha tomado desde la promulgación de la Constitución española, en 1978. Mas podría enfrentarse, además, a un proceso penal por desobediencia.

Adelantamiento de comicios. La tercera opción pasaría por unas elecciones anticipadas. El propio Mas dijo hace unos días que la legislatura solo podrá continuar si la consulta puede celebrarse "con plenas garantías democráticas", algo que está prácticamente descartado por la anunciada impugnación del Ejecutivo español.

Ayer, Mas tendió una mano al gobierno de Rajoy y dijo que está dispuesto a pactar las condiciones para hacer posible la consulta "hasta el último momento". Pero el Ejecutivo fue inamovible y dijo que no negociará.

Los próximos días serán cruciales para Cataluña y para España. Habrá que esperar a que el Tribunal Constitucional admita a trámite el recurso de Rajoy. En ese caso, la consulta se suspenderá automáticamente. Los grupos secesionistas ya han convocado movilizaciones para el momento en el que esto suceda. Será una nueva oportunidad para demostrar la fuerza del independentismo catalán, que en los sondeos oscila entre un 35 y un 55 por ciento.

Postura única. Mas anunció hace unos días que si hay bloqueo, convocará a los demás partidos que apoyan la consulta para "alcanzar un acuerdo y responder". En este sentido, la unidad entre las fuerzas parlamentarias catalanas que pactaron la fecha y las preguntas del referéndum será también clave, tal y como destacaron hoy los medios españoles.

Algunos pusieron de relieve que no se produjera en el acto de convocatoria la foto "unitaria" que Mas perseguía, al estar ausentes el líder de los ecosocialistas de ICV y el de UDC, partido que forma la federación CiU que preside Mas y que gobierna Cataluña.

La carrera comenzó hace dos años, cuando Mas decidió dar un paso al frente después de que el presidente del gobierno español se negara a otorgar un financiación preferente a Cataluña, y de momento la meta de los independentistas está puesta en el 9 de noviembre. Hasta entonces quedan 42 días, tal y como marca el reloj desplegado ayer frente a la sede del gobierno catalán en Barcelona, el Palau de la Generalitat, en el que Mas estampó con la pluma de las grandes ocasiones una firma ya histórica.

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