Martes 16 de Marzo de 2010
Entre las 12 y las 15 del domingo, tres departamentos del edificio ubicado en Santa Fe 2549 fueron saqueados por un grupo de ladrones que aprovechó la ausencia de los moradores para efectuar la seguidilla de golpes que pasó totalmente inadvertida para el resto de los vecinos del lugar. Dinero efectivo, computadoras portátiles, cámaras digitales, entre otros artículos, fueron a parar a manos ajenas. Los autores del atraco no tuvieron ningún empacho de romper a patadas las puertas de las viviendas. A partir de esos robos, el consorcio decidió poner seguridad privada.
"Encima de que perdés dinero y otras cosas de valor, nadie reconoce nada y todos nosotros pasamos por pelutodos", bramó Fernando López, quien junto con su esposa Griselda ocupan el departamento B del primer piso, uno de los inmuebles "visitados" por los ladrones. El enojo del muchacho, que alquila en ese lugar hace un mes y medio, era comprensible ayer a la mañana cuando habló con este diario. Los intrusos se llevaron el dinero de sus ahorros y ahora estaba en franca lucha con la inmobiliaria para no tener que afrontar con el gasto extra de comprar una puerta nueva.
El edificio donde se perpetraron los robos tiene once pisos con dos departamentos cada uno. Es una construcción flamante, ya que quedó concluida y habilitada en enero pasado. Por esa situación a esta altura del año, el complejo aún presenta unidades sin habitar. Según contaron a este diario vecinos del lugar, un 30 por ciento de las propiedades están vacías.
El reviente. En el primer piso, los ladrones actuaron sobre el departamento "B". El "A" está desocupado. Mientras que en el segundo nivel "reventaron" las dos propiedades. Los ocupantes de uno de esos apartamentos son dos muchachos que se habían marchado del lugar al mediodía. El otro lugar es ocupado por dos jóvenes oriundas de Entre Ríos y que se encuentran en Rosario estudiando en la universidad.
A su vez, Fernando y Griselda son oriundos de Santa Fe y el viernes a la tarde viajaron hacia la capital provincial para visitar unos parientes. Cuando regresaron el domingo a la tarde se encontraron con desagradable novedad. "Estos tipos sabían lo que hacían. Además, la puerta de calle no fue violentada. Apuntaron a nuestro departamento porque sabían que el lindero está deshabitado. Rompieron la puera a patadas, revolvieron todo y se llevaron nuestros ahorros", manifestó la joven mujer.