Tres crímenes que sacudieron al país en la década del 80
Poco después su familia recibió un pedido de rescate de 250.000 dólares que paga con la esperanza de recuperar al joven con vida.

Sábado 04 de Mayo de 2013

En los años 80 Alejandro Puccio, uno de los cinco hijos de Arquímedes, era un sobresaliente rugbier del Club Atlético San Isidro (Casi). Un conocido suyo, Ricardo Manoukian, de 23 años, desapareció en julio de 1982. Poco después su familia recibió un pedido de rescate de 250.000 dólares que paga con la esperanza de recuperar al joven con vida. No iba a suceder. Tres disparos en la cabeza acabaron con la vida de Ricardo Manoukian.

Un año después tuvo lugar otro hecho similar. En mayo de 1983 Eduardo Aulet, ingeniero y también jugador del Casi, fue secuestrado cuando iba en auto al trabajo. También su familia pagó el rescate, 150.000 dólares, pero en vano. Aulet fue asesinado y su cuerpo hallado cuatro años después.

Un tercer hombre se convertiría en víctima de la ola de secuestros. En junio de 1984, el empresario Emilio Naum detiene su vehículo al ver que Arquímedes le hacia señas. Pero Naum ni siquiera llegó a ser capturado, porque al darse cuenta de lo que sucedía, intentó resistirse y fue asesinado de un balazo.

No había sospechabas en el barrio de que las pistas de estos crímenes se ocultaban en el sótano de los Puccio.

Arquímedes había sido acusado de secuestrar a un empresario de Bonafide en 1973, pero fue sobreseído por falta de pruebas. Para la década del 80 ese antecedente parecía haber sido olvidado.

Pero una cuarta víctima del clan, la única sobreviviente, puso fin al negocio, la empresaria Nélida Bollini de Prado. Cuando la encontraron, la noche del 23 de agosto de 1985, llevaba más de un mes en cautiverio. Estaba atada al piso del temible sótano. Alejandro y su novia estaban en la casa cuando llegó la policía. El resto del clan fue detenido cuando intentaba cobrar el rescate.

Los vecinos se sorprendieron al ver la cuadra plagada de policías. Nadie se hubiera imaginado que el sótano de sus vecinos funcionaba como lugar de cautiverio.