Tres académicos ingleses quieren ser congelados tras su fallecimiento
Las probabilidades de que una persona sea revivida tras años de estar congelada ha sido un tema preferido de la ciencia ficción y de la literatura.

Jueves 13 de Junio de 2013

Las probabilidades de que una persona sea revivida tras años de estar congelada ha sido un tema preferido de la ciencia ficción y de la literatura. Pero el debate sobre la criónica adquiere otro panorama cuando tres académicos de un prestigioso instituto de la Universidad de Oxford, en Inglaterra, aseguran que pagarán para que cuando mueran sean congelados. Su esperanza es volver a la vida en el futuro.

Se trata del profesor de filosofía Nick Bostrom y su colega investigador Anders Sandberg, del Instituto del Futuro de la Humanidad de la Oxford Martin School. Según el periódico británico The Sunday Times, los dos académicos quieren que sus cabezas sean congeladas cuando sean declarados muertos.

Así, les inyectarán una combinación de sustancias químicas anticongelantes y se las preservará en nitrógeno líquido a una temperatura de 196 grados bajo cero. Un colega común, Stuart Armstrong, va más allá y quiere que su cuerpo entero sea congelado.

"Mi esperanza es que quizás en 100 o 200 años, la sociedad habrá desarrollado las tecnologías para revivirme y curarme de lo que me haya causado la muerte", le dijo Sandberg al diario. "Me despertaré en un mundo completamente nuevo y eso me parece muy emocionante".

Aunque el mundo de la ciencia se mantiene escéptico ante la posibilidad de que una persona pueda volver a la vida tras ser congelada, Bostrom, quien se ha especializado en física, neurociencia computacional y lógica matemática, prefiere no descartar opciones.

Tanto Bostrom como Sandberg firmaron un acuerdo por 80 mil dólares cada uno con la compañía estadounidense Alcor, fundada en 1972, que ya cuenta con 117 "pacientes" congelados.

El origen de la criónica se remonta a la década de 1970 en Estados Unidos. "A los 99 años, el cuerpo entero del miembro A-2419 de Alcor (confidencial) se convirtió en uno de los individuos de mayor edad en ser crioperservado, con sólo otros dos miembros ligeramente mayores", afirmó la compañía.

La criónica comenzó en Estados Unidos en 1967, cuando James Bedford se convirtió en la primera persona en ser preservada tras su muerte. Los primeros servicios comerciales de criónica empezaron en los años 70.

Muchos científicos y especialistas insisten en que la criónica es una práctica errónea.

El profesor de la Universidad de York, en Inglaterra, David Pegg, lo advertía en 2002 en conversación con la BBC. "La criónica es una fantasía, no está basada en evidencia alguna. Su problema es que toma a alguien que está muerto y lo congela de una manera que destruye las células del cuerpo. En el tejido mamífero, el hielo causa un gran daño a las complejas estructuras celulares que forman los órganos internos. No sólo tienen que encontrar la manera de revivirlas, también tienen que reparar el inmenso daño que la muerte causó o las lesiones generadas antes de producirse la muerte", explicó.

"La criónica es presentada como una actividad científica cuando realmente no lo es", afirmó el experto.