Trenzando Esperanzas
Quería felicitar a las alumnas del Colegio Mirasoles por su iniciativa Trenzando Esperanzas, publicada en la edición del domingo pasado.

Miércoles 17 de Noviembre de 2010

Quería felicitar a las alumnas del Colegio Mirasoles por su iniciativa Trenzando Esperanzas, publicada en la edición del domingo pasado. Ellas sí son "adolescentes jugadas", pero no en el sentido que actualmente se le da a la expresión —vivir al límite de los excesos en nombre de la espontaneidad sin medir las consecuencias—. No. Estas jóvenes se juegan por un ideal alto, noble y que las trasciende. En un mundo regido por el hedonismo y la estética, ellas se embarcan en una cruzada de generosidad, animándose a dar de sí mismas y contagiando a otras chicas de su edad a dar lo que más precian: su propia imagen. Como mujer y madre de dos niñas, sé muy bien lo que significa cortar su cabellera de una vez, a riesgo de que el nuevo look no sea el más favorecedor. Como docente de alumnas y alumnos adolescentes también me consta la valentía que se necesita a los 15 años para tomar una decisión como ésta. Me llena de esperanza pensar que este puñado de jovencitas audaces, preocupadas por el bienestar de otras chicas a quienes ni siquiera conocen, puedan influir en la sociedad y lleguen al corazón de jóvenes y adultos a colaborar para que este proyecto se haga realidad. No todos quizás dispongamos de una trenza de 25 centímetros para donar, pero sí podemos hacer nuestro pequeño aporte económico y de difusión para la confección de las pelucas. Si una hija nuestra estuviera padeciendo esta enfermedad, que no sólo deteriora su salud, sino su autoestima, ¿no nos encantaría volver a verla sonreír al mirarse al espejo y ver su carita enmarcada por una cabellera abundante y saludable? ¿Y no nos llenaría aún más de gozo ver como 25 cm menos de pelo ayudan a una hija a consolidar su personalidad al saber que con su "pérdida" de hoy está colaborando a la felicidad de otra adolescente como ella? Que todos, tomando ejemplo de las creadoras de Trenzando Esperanzas, reflexionemos que la verdadera generosidad está en darse y ojalá sean muchas más que cinco las pacientes oncológicas que puedan cursar el doloroso tratamiento más dignamente. Asimismo, agradezco profundamente a La Capital por otorgar un espacio de privilegio a este tipo de noticias, a las que lamentablemente no estamos acostumbrados a leer en los periódicos.

Milagros Maini Cúneo, mainicuneomilagros@gmail.com