Sábado 23 de Enero de 2010
Finalmente, el gobierno socialista de Hermes Binner logró su objetivo en la Legislatura, y seguramente, varias copas se habrán levantado este fin de año para festejar a pesar del poco creíble enojo del gobernador por los resultados obtenidos en dicho debate. Se trata nada menos que de la "armonización tributaria", término lubricado que intenta disfrazar ante la opinión pública una verdadera y voraz reforma impositiva regresiva que ni siquiera en los más rígidos regímenes socialistas se hubiese planteado. Y con esto me refiero específicamente al impuesto inmobiliario urbano, el cual podrá ser incrementado hasta dos veces su valor actual. Este tributo recae en forma directa sobre la vivienda habitación de todos los ciudadanos, determinando la capacidad contributiva según la valuación del inmueble, no importa si es vivienda única, no importa cuántas personas habitan en él, menos aún se contempla si están destinados a generar rentas a través de alquileres. Tampoco se considera, al momento de tributar, la suma de valuaciones fiscales en aquellos contribuyentes titulares de cientos de propiedades (generalmente pequeñas y de bajo perfil) y que seguramente están destinadas a locaciones. Además, en este último caso, si se fijara un tope de exención para propiedades "humildes", seguramente se verían beneficiados por la escasa valuación. Esa misma vivienda a la que me refiero se la viene castigando a su vez, al menos en el caso de Rosario, con la misma regresividad e injusticia a través de la tasa general de inmuebles, con el agravante que en este caso no se recibe retribución acorde con los importes que se abonan. Una vez más, el socialismo rosarino persiste en castigar a la clase media con el falso argumento de redistribuir solidariamente renta y riqueza entre los que menos tienen y menos aún tendrán si se continúa con esta política.
Víctor Del Frate
victordelfrate@gmail.com