Edición Impresa

Trece heridos tras una pelea de presos y un violento motín en la comisaría 5ª

Máxima tensión. Todo se desató a partir de las 10.30 de ayer cuando alguien abrió una puerta que permitió que los internos de dos penales se enfrentaran.  

Sábado 12 de Enero de 2013

Una reyerta entre internos de la seccional 5ª derivó la mañana de ayer en un motín y arrojó como saldo 13 presos heridos de diversa consideración. Seis de ellos debieron ser trasladados a distintos hospitales y anoche uno de ellos seguía internado en estado crítico con complicaciones en sus vías respiratorias y en terapia intensiva del Heca. El incidente se desató a sólo dos meses de que la misma seccional fuera escenario de un hecho idéntico y 12 horas después de que internos de la comisaría 1ª quemaran colchones en una protesta que terminó con siete traslados el jueves por la tarde. De la 5ª, ayer fueron trasladados 12 reclusos.

Sobre lo sucedido ayer por la mañana en la comisaría de Italia al 2100 y su posible conexión con lo que aconteció en la seccional 1ª, hubo dos miradas contrapuestas. Desde la policía se desestimó que ambos hechos estuvieran vinculados. "No hay conexión entre uno y otro. Lo único que tienen en común es que los dos pasaron en penales de comisarías", indicó el comisario Daniel Corbellini, jefe de la Agrupación de Orden Público, quien tiene bajo su mando todas las seccionales y subcomisarías de la UR II. "Hechos como los que sucedieron en la comisarías 1ª y 5ª se van a seguir repitiendo porque los internos viven hacinados, sin acceso a la salud, a la comida digna o a un poco de luz del sol", replicó Lilian Echegoy, integrante de la Coordinadora de Trabajo Carcelario (CTC).

Prohibición. En ese marco, desde la CTC se recordó que desde noviembre de 2007 existe una resolución de la Cámara de Apelaciones de la Justicia rosarina que, al hacer lugar a un hábeas corpus presentado por el organismo en favor de todos los detenidos en seccionales policiales de la ciudad, ordenó al Estado provincial que no haya presos alojados en comisarías.

"Esa resolución fue clara", dijo Echegoy. Ordenó al gobierno que "en lo inmediato distribuya los excedentes de población de presos existentes en las seccionales de la Unidad Regional II (Rosario y el Gran Rosario) a otras unidades de detención de la región o, en su caso, de todo el sistema provincial; y en lo mediato, culmine el proceso de distribución de modo que dichas reparticiones no se conviertan en establecimientos de privación de libertad permanentes".

Mientras la tarde del jueves los detenidos de la 1ª hacían oír su protesta, en la seccional 5ª el clima no era el mejor y progresivamente se iba enrareciendo. Eso es lo que percibieron los familiares de los 30 presos alojados en los dos penales que tiene la comisaría de Italia al 2100 al salir de la visita que se extendió entre las 13 y las 17 de anteayer. Oficialmente, esos penales son aptos para unos 20 detenidos con sus colchones, sus elementos de cocina y todas sus pertenencias. Por lo que, como mínimo, en el lugar separado por un par de metros y un pasillo común había diez personas más de lo indicado.

Tras conversar con familiares, jefes policiales e integrantes de la CTC se pudo trazar un mapa de cómo estaba constituida la población de internos de la comisaría al inicio del motín: 18 jóvenes en el penal más grande, otros 8 en uno pequeño y 4 más separados porque "no estaban presentables" para los códigos del régimen de visita, según confió una mujer que había estado en la seccional la tarde del jueves. Incluso, varios allegados a los presos indicaron que el grupo de los 8 eran refugiados, algo que en el ámbito carcelario habla de presos "con problemas de convivencia" o "acusados por delitos resistidos por los propios detenidos", tales como violadores o traficantes de drogas.

Gritos y sirenas. "Cerca de las 9.30 se empezaron a escuchar gritos y después golpes de puertas y más gritos. No te puedo precisar si primero comenzó la quema de colchones o los gritos, pero al toque comenzaron a escucharse las sirenas de los patrulleros que llegaban", contó una vecina de la cuadra. Como el rumor que se corría en el barrio era que se habían fugados dos presos, los policías andaban por los techos. "¿Cómo que no se fugó nadie?", le preguntó una vecina a este cronista. En minutos, la cuadra de Italia entre Cerrito y Riobamba se pobló de patrulleros, policías en motos y hasta agentes del Giri (Grupo de Infantería de Respuesta Inmediata). También llegaron varias ambulancias del Sies. Con el ruido de las sirenas arribaron los familiares de los detenidos trayendo sus angustias. "No sabemos nada. Nadie nos da información. Nos dijeron que hubo una pelea, quema de colchones y que hay heridos, pero nadie nos dice los nombres de los pibes", contó una mujer joven cuyo concubino está preso. El olor de la quema se percibía, fuerte y claro, desde la vereda.

Desde ese momento comenzaron a circular entre los familiares varias hipótesis de lo sucedido en la seccional. Pero todas las opiniones tenían como lugar común que "hubo una puerta que se abrió" y eso favoreció para que un grupo de internos que no debía mezclarse con el otro se cobrara algún viejo rencor.

Puerta abierta. "Les abrieron las puertas para que se agarraran con los de adelante. Ellos (por la policía) sabían que había problemas con los refugiados y les abrieron la puerta del penal para que se agarraran. Si no les hubieran abierto la puerta no hay forma de que se enfrenten. Unos estaban en un penal y los otros en otro. Y la quema de colchones fue después", explicó una mujer que definió a los dos grupos como "choros" por un lado y "narcos y violadores", por los refugiados.

Al ser consultadas, fuentes policiales no confirmaron ni desmintieron la versión. Se escudaron en la frase: "Se está investigando". El sumario de lo ocurrido quedó en manos de la División Judiciales de la policía, que intentará dar respuesta a las condiciones en las que se produjo la gresca y el motín. "De mínima hubo una irresponsabilidad de parte del Estado. No pudieron prevenir algo que se veía venir. Si en un penal hay dos tipos de internos que tienen problemas de convivencia no los podés juntar por nada. No existe la excusa de que abrieron la puerta para que limpiaran y todo se salió de control. Se mezclaron y eso no se debía hacer", indicó Lilian Echegoy, de la CTC. Y agregó que "se van a evaluar todos los testimonios que puedan recolectar antes de elaborar algún documento". ¿Quién facilitó que los grupos en conflicto chocaran? Y, ¿con qué intereses?, son las preguntas que quedaron flotando sobre la vereda de la comisaría 5ª.

Trasladados. Todo empezó a descomprimirse entrada la tarde, después de que los seis heridos más comprometidos fueran llevados a distintos centros asistenciales y otros 12 fueran trasladados a distintas comisarías y a la cárcel de Piñero. Pero antes de eso en la calle se vivieron momentos difíciles ya que la ausencia de una lista oficial sobre los apellidos de los internos que habían resultado heridos en la reyerta tensó por demás la relación entre policías y familiares de las víctimas. Esa lista recién ganó la calle a las 13. Tres horas y media después del momento más crítico del conflicto. Tres horas y media durante las cuales los parientes trataban de develar desde unos 50 metros quién era el pibe herido que cargaban en una ambulancia.

Hasta ese momento todo fue un rumor. Y ese rumor generó una catarata de insultos de parte de los familiares hacia los policías que se limitaron a contestar lo mínimo e indispensable y a hacer respetar el vallado perimetral. Aspereza innecesaria en un contexto de máxima tensión. En ambulancia partieron dos internos al Heca, tres al Centenario y uno al Policlínico Eva Perón. Tenían quemaduras, problemas respiratorios y contusiones. Uno de los heridos que llegó al Heca quedó internado en terapia intensiva en estado crítico. "Tiene complicadas sus vías respiratorias. No es que tenga quemaduras, sino que inhaló el humo de la quema de los colchones", indicó el médico Adrián Pafundi, del Sistema Integrado de Emergencia Sanitaria (SIES). La investigación del caso quedó en manos del juez en feria, Alejandro Negroni.

677

Eran los presos alojados ayer al mediodía en las distintas seccionales y subcomisarías de la Unidad Regional II de policía.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS