Martes 08 de Septiembre de 2015
Leí en estos días en el diario que debíamos usar menos bolsas plásticas para cuidar el planeta. Que en el futuro darían solo cuatro bolsas en las cajas del supermercado y que debíamos cambiar nuestra forma de comprar usando el "changuito" o las bolsas reutilizables. Imbuida de mi nueva conciencia ecologista, compré dos bolsas de tela y me fui al súper con la lista de compras y la idea de cero bolsitas plásticas. Primero fui al sector de limpieza, necesitaba jabón en polvo y suavizante, los dos vienen en plástico. No… no, dijimos que cero plástico. Sigamos: papel higiénico, esponja para lavar los platos, rollo y paños de cocina, todos envasados en bolsitas plásticas. Pasemos entonces a los comestibles: carnicería, todo envasado con film (plástico); fiambres: igual; quesos: otro tanto. Verdulería ni hablar: lo que comprás suelto tenés que colocarlo en bolsitas para que lo pesen. Ya mi conciencia ecologista se puso nerviosa, vamos a la panadería para masticar algo y calmarnos. ¡Oh no! Pan, bizcochos, pan lactal, galletitas, budines, tortas, piononos... ¡Auxilio! Todo envasado ¿con qué? Con plástico. Salí corriendo desesperada, con las bolsas de tela vacías, pero mi conciencia ecologista intacta. Eso sí, ¿qué comeremos hoy? Ahora pensando seriamente, a esta ley de reducir el uso de bolsas plásticas ¿no le falta algo? Por cada bolsita dentro van seis o siete productos envueltos en lo mismo que nos piden dejemos de usar.
Graciela Dandeu / DNI 13.032.893