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"Tratamos de tener identidad sin descubrir ninguna pólvora"

Con tres discos en la ruta, el grupo uruguayo Cuatro Pesos de Propina sigue la línea ascendente de las agrupaciones charrúas, llega a la ciudad para presentar “Surcando”.

Sábado 28 de Septiembre de 2013

Cuatro Pesos de Propina deja un vuelto más generoso en cada escucha. Con tres discos en la ruta, este grupo uruguayo que sigue la línea ascendente de las agrupaciones charrúas, llega a la ciudad para presentar “Surcando”. El show, precedido por dos bandas locales, comenzará a las 21.30 en Pugliese, Corrientes 1530. “Nosotros tratamos de darle una identidad a lo que hacemos, sin descubrir ninguna pólvora”, le dijo a Escenario el cantante argentino, Diego Rossberg, principal compositor de la banda.

   —El tiempo atraviesa más de la mitad de los temas, ¿qué es el paso del tiempo para Cuatro Pesos de Propina?

   —Mirá, primero te hablo como compositor: en lo que tiene que ver conmigo, el paso del tiempo habla de procesos evolutivos, de cambios, de cómo me sentía ayer y del hoy. También habla de que no hay tiempos, que se necesita un cambio urgente, en lo personal y en lo colectivo. A veces se ha querido buscar un cambio colectivo sin ver cómo está cada uno, habla de perdonarse y perdonar.

   —¿Y en lo que tiene que ver con los tiempos de la banda?

   —En Cuatro Pesos ya, por suerte, la banda tiene tres discos, con una buena evolución, con un buen complemento entre sí. El primero fue en 2007, se llama “Se está complicando”, refleja más lo que la banda venía haciendo en vivo y lo plasmó con toda esa energía en un disco. En el segundo (“Juan”) no fue así, eran temas de la guitarrita y tiene cosas muy buenas y experimentales. Ahora, con “Surcando”, se quiso buscar un todo, que la letra tenga mucho peso y que el sonido esté a full bien trabajado y con varios géneros. Además estuvo Francisco Fattoruso (hijo de Hugo Fattoruso), que produjo el disco, y eso ayudó a encontrar el sonido que buscábamos.

   —El disco tiene hip hop, funk, cuarteto, reggaetón, chacarera-rock, música balcánica, ska...

   —(Interrumpe) Y hasta un candombe de Eduardo Mateo, “Lo dedo negro”, el único tema que no es nuestro, en el que cantó Hugo Fattoruso, músico emblemático del Uruguay, que además tocó el acordeón en “La verdad de la milanesa”.

   —¿Por qué tantos géneros, tiene que ver con un momento de mestizaje en el rock de este lado del mundo?

   —No sé si es el momento o no, el rock en el Uruguay hace diez años estaba mucho mejor, ahora no tanto. En la banda hay gente que toca en las orquestas municipales de música clásica, otros aman a Manu Chao, entonces traen ese mestizaje. Pero ahora vemos lo que la canción pide, si pide guitarra y voz como en “Mi revolución” vamos por ahí, y no tenerle miedo a los géneros, el reggaetón si vos le metés esencia suena increíble, y la cumbia también.

   —En otros tiempos si uno tocaba cumbia en un grupo de rock era un sacrilegio. ¿Esto de no tener prejuicios al combinar géneros tiene que ver con otra actitud generacional?

   —Mirá, yo tengo 37, pero en el grupo hay gente de 30, de 22 años. Mientras salga sentida una canción no hay ningún problema, logramos sacarnos desde el comienzo esos esquemas de los géneros. Somos una banda de rock, pero lo que implica hoy hacer rock en América, que es un mestizaje que lleva a todos lados.

   —¿Por qué le pusieron “Surcando” a este trabajo?

   —Porque refleja un poco lo que fue el proceso de la banda, que tuvimos que ir surcando en todo este tiempo desde tempestades hasta aguas calmas, y ahí salió “Surcando”.

   —Las influencias están muy evidentes, desde La Vela Puerca y No Te Va Gustar, de Uruguay, hasta incluso La Bersuit o Los Tipitos, de la Argentina. ¿Ustedes también las perciben?

   —No, mirá, no nos nutrimos de esa música, aunque los ejemplos que nombraste son colegas que están bárbaros. A No Te Va Gustar les debemos unas manos increíbles, porque siempre nos han ayudado, y con los de La Vela también tenemos comunicación. Pero en verdad son los sonidos que hay hoy en día, tratamos de tener una identidad sin descubrir ninguna pólvora, porque eso es muy difícil. Pero no coincido con las otras bandas que dijiste, más allá de que soy argentino, me encanta Charly y Spinetta, soy de Buenos Aires y de Vicente López. No nos cuestionamos si es parecido a tal o cual, porque uno se coarta en lo que hace, hoy si está bueno lo que hacemos va para adelante.

   —El humor es otro plus de la banda.

   —No sé si tanto a la hora de los discos, aunque en vivo sí. La banda se divierte y trato de generar un vínculo descontracturado con la gente. Y en las canciones, como en “Solari”, del primer disco, es una letra súper dolorosa pero la gente se baila todo; o en “La verdad de la milanesa”, de este último CD, es una letra súper jodida y parece graciosa. El tema es dar ese doble sentido sin buscarlo.

   —¿Algunos de estos tres discos marcó un quiebre o “Surcando” puede ser el punto de partida hacia un público más masivo?

   —Viste que en los tiempos de la banda cuando la cosa se pone más grande nadie te agarra desde el primer disco. Puede pasar que mucha gente nos conozca por este disco y después baje a los otros. Pero nuestra base está hecha ladrillito a ladrillito, disco por disco, cambio a cambio.

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