Lunes 18 de Mayo de 2009
Parece mentira que la sala de trasplante de médula del Hospital Vilela esté cerrada con llave y deban derivar los casos a Buenos Aires, sin tener en cuenta algo tan fundamental como el bienestar de los pacientes y sus familias, seres humanos en momentos infortunados. Es increíble que los profesionales de la salud, que tienen en sus manos la responsabilidad de curar, no encuentren el modo de que esa enfermedad sea resuelta en Rosario, sin derivaciones que suponen más riesgo y más gastos. Si no puede el Vilela, que sea otro, pero en Rosario. Esta derivación, además, ¿será remunerada? Si así fuera, ¿cuál es el sentido de pagar sueldos, honorarios y gastos en el Hospital Vilela por tareas (trasplantes) que no se hacen?
Romina Copes,
DNI 25.982.893