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Trasplantaron al joven de Sastre que estaba esperando un corazón

Volver a vivir. Leandro Espinosa tiene 24 años y había entrado el viernes en la lista de los que necesitaban un nuevo órgano de manera urgente. La intervención duró seis horas. Recibió el órgano de un donante de Capital. Ahora empieza la recuperación.  

Miércoles 08 de Mayo de 2013

Leandro Espinosa tiene 24 años y es el protagonista de una historia esperanzadora. El joven, oriundo de Sastre, ingresó al Instituto Cardiovascular Buenos Aires (Icba) el 25 de marzo último a la espera de un corazón que le permita continuar su vida. Ayer fue trasplantado con éxito y ahora inicia un proceso de lenta recuperación.

Leandro había sido incluido a principios de abril en el listado de receptores en urgencia nacional del Instituto Nacional Central Unico Coordinador de Ablación e Implante (Incucai) porque la única forma de sobrevivir era recibir un corazón. El suyo fue afectado por una miocarditis que le dejó sólo el 15 por ciento de capacidad cardíaca.

La dramática espera de Leandro llegó a su fin ayer cuando en horas de la madrugada, a las 5.45, la noticia de la aparición de un posible donante llegó a la sala del Icba. Restaba saber si el órgano disponible tenía las características que él necesitaba. Más tarde el jefe del equipo de ablación indicó iniciar el proceso de preparación del paciente receptor.

Recuperación. Eran las 9.30 cuando el joven ingresó al quirófano para recibir el corazón de un donante de Capital Federal, de quien no trascendieron sus datos por razones de protocolo del Incucai. A las 15.40 finalizó la operación y "El Pela", como lo llaman cariñosamente sus amigos, encaró la etapa de recuperación, quizás la más difícil.

Los médicos informaron a sus familiares que Leandro tuvo una buena respuesta inicial al órgano, que se encuentra estable y que las 48 horas subsiguientes son claves para su rehabilitación. Ahora permanece en la sala de cuidados intensivos donde continuará su evolución bajo la asistencia permanente de siete especialistas

Según contó su papá Juan a La Capital, el operativo de ablación comenzó a las 6 de ayer a cargo del equipo de médicos del Icba y puso fin a la tensa espera que vivieron Leandro y su familia. Desde el viernes último, el paciente había pasado de la lista de urgencia nacional del Incucai a la de emergencia debido a un agravamiento de su situación. Los médicos debieron conectarlo a una bomba de balón de contrapulsación aórtica, un aparato utilizado para tratar fallas cardiacas severas.

"Durante el fin de semana hubo dos propuestas de parte del Incucai de órganos que los médicos consideraron que no eran los indicados y por lo tanto fueron descartadas" contó Juan. Pero finalmente llegó la buena noticia que en principio Leandro recibió junto a su padre.

Según lo previsto. A las 19 de ayer los médicos informaron a la familia que todo estaba según lo previsto. "En estas horas se realizan algunas correcciones y se resuelven los inconvenientes que habitualmente aparecen después de este tipo de intervenciones", indicaron.

También destacaron que encontraron el corazón con las condiciones particulares que Leandro necesitaba y que su cuerpo respondió muy bien al nuevo órgano. El caso de Leandro permanece ahora bajo la atención y supervisión de los profesionales del Icba.

La situación del joven de Sastre generó en su ciudad de residencia una intensa movilización solidaria de familiares, amigos y vecinos que emprendieron actividades para reunir fondos que contribuyan a solventar la estadía y atención que Leandro y su familia necesitan en Buenos Aires.

Esa ayuda cobra especial relevancia si se tiene en cuenta que el joven deberá permanecer alrededor de siete meses en esa ciudad antes de recibir el alta médico. Ahora Leandro y su familia continuarán la espera, pero esta vez, para regresar a su ciudad y reencontrarse con sus afectos, su gran familia y sus amigos, que lo acompañaron desde la distancia.

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