Tras una semana de discusiones, mató a su hermano de una puñalada
Cuando se habla con naturalidad sobre una pelea entre hermanos en la que uno de ellos mata a otro, algo de esa normalidad parece anormal. “Siempre se llevaron mal y peleaban mucho por plata y por drogas”, comentó uno los familiares del Gato y el Gordo Peña, los hermanos que el sábado por la tarde tuvieron su último pleito. Fue en el pasillo de Güiraldes al 400 bis, en la villa del Tanque...

Lunes 20 de Julio de 2009

Cuando se habla con naturalidad sobre una pelea entre hermanos en la que uno de ellos mata a otro, algo de esa normalidad parece anormal. “Siempre se llevaron mal y peleaban mucho por plata y por drogas”, comentó uno los familiares del Gato y el Gordo Peña, los hermanos que el sábado por la tarde tuvieron su último pleito. Fue en el pasillo de Güiraldes al 400 bis, en la villa del Tanque. El Gato, de 24 años, recibió de su hermano un certero puntazo en el pecho que le provocó la muerte, pese al esfuerzo de los vecinos, que lo trasladaron al hospital Provincial.
  “Al Gordo lo traicionaron las pastillas. Se había tomado como 50 y se perdió. Las pastillas son traicioneras”, clarificó otro integrante de la familia. El agresor se mantiene prófugo.
  “El Gordo está muy loco y dicen que todavía anda por el barrio con el cuchillo. Te cuento, pero no me pongas el nombre”, fue la súplica de uno de los familiares de los hermanos en pugna. Miguel Angel, alias Gato, y Horacio Gabriel, de 21 años y conocido como  Gordo, son dos de los 15 hermanos de la familia Peña. El primero tenía 24 años y vivía en Ayacucho al 3800, en La Tablada. A ocho cuadras de la casa del Gordo, en el pasillo de Güiraldes al 400 bis, donde el sábado recibió un puntazo mortal al corazón.
  Entre los dos acumulaban más de una docena de antecedentes policiales. Miguel tenía una decena. Horacio, por su parte, tiene prontuario abierto en febrero de 2005 y una condena a cinco años de prisión de 2006, por un robo calificado. Actualmente tenía un pedido de captura del corriente año por haber incumplido la libertad transitoria.

Desafío. “Se estaban buscando toda la semana. A las piñas o a cuchillo. Primero fue porque el Gordo le pegó a la mujer y la piba agarró el bolso y se fue. Después por un hermano. Y terminó por 10 pesos y droga. ”, relató uno de los allegados que charló con La Capital.
  Los familiares y la policía coinciden que la pelea se dio pasadas las 16.40. Arrancó en la calle y se prolongó a lo largo del pasillo de Guiraldes entre Tafí y Cepeda que tiene tres numeraciones diferentes. Todo a una cuadra del destacamento policial del Tanque. Y fueron peleando hasta desembocar en la penúltima vivienda del lado derecho, la de Horacio. “Vinieron peleando. Primero a las piñas y después el Gordo sacó un cuchillo. Y se lo clavó en el pecho, con tanta fuerza que se le quebró la hoja”, aportó una mujer de la cuadra.
  Miguel Peña recibió una herida cortante de 3 centímetros en el tórax lado izquierdo. Caminó una decena de metros por la casa de su hermano. Cruzó el patio y se desplomó a la entrada del humilde baño.

Corriendo a lo loco. Entre familiares y vecinos lo cargaron en una combi hasta la guardia del hospital Provincial. Entró al quirófano y a las 19.30, según confiaron fuentes policiales, murió. Tenía tres hijos pequeños. Mientras a su hermano lo llevaban al hospital, Horacio se escabulló corriendo como loco con el cuchillo en la mano. “Está muy pasado. Se metió en la casa de la esquina”, dijo otra vecina.
  “Yo anduve en la droga. Al Gordo lo traicionaron las pastillas”, comentó un muchacho del barrio.
  “Seguro que el Gordo no tiene  idea de lo que hizo. Las pastillas lo perdieron. Hasta le dijo a la hermana que también la iba a matar. Debe andar dando vuelta sin saber lo que hizo”, reflexionó uno de sus vecinos.