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Tras un brutal ataque, los taxistas vuelven a marchar por seguridad

Los peones lanzaron ayer un paro total del servicio, al que adhirió el resto de las entidades del sector, que se extenderá hasta las 18 de hoy. Un chofer de 51 años permanece internado en el Heca en "estado crítico". A las 10, los trabajadores irán a la sede de la Gobernación.

Lunes 10 de Marzo de 2014

La brutal agresión sufrida por un taxista en Felipe Moré y Casilda desencadenó ayer un paro del servicio, que se extenderá hasta hoy, a las 18, y una movilización hacia la sede de la Gobernación, convocada para las 10, donde los trabajadores del volante buscan hacer escuchar su reclamo de "más seguridad en las calles". Al cierre de esta edición de La Capital, Sergio Quinteros peleaba por su vida en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca). Y un grupo de colegas proponía marchar hacia el Monumento o cortar los accesos al centro de la ciudad como parte de la protesta.

En medio de la lluvia, una decena de taxistas acompañó ayer a la familia de Quinteros desde uno de los accesos al hospital municipal. Y todos pudieron contar, con mayor o menor cercanía, el último intento de robo que habían padecido.

Quinteros tiene 51 años y más de 20 como chofer de taxi. Ultimamente conducía uno de los autos de la cooperativa Radio Taxi Unión, de Felipe Moré al 2200. Padre de dos jóvenes, sus compañeros lo recordaron como "un laburante que la sale a pelear todos los días".

Y en eso estaba a las 6.15 de ayer, cuando levantó a una pareja de pasajeros que salía de un bar de Presidente Roca y Pellegrini. Unos 45 minutos después, una ambulancia del Sistema Integrado de Emergencia Sanitaria (Sies) lo asistía en Felipe Moré y Casilda y lo llevaba malherido al Heca.

Sobre lo ocurrido en esa esquina de barrio Ludueña hay diferentes versiones. De acuerdo al relato de algunos taxistas, Quinteros había llegado hasta ese lugar con sus pasajeros y fue atacado durante un intento de asalto. "Tiene un traumatismo en el ojo izquierdo, lo que indica que sufrió un golpe arriba del taxi, forcejeó con los ocupantes del vehículo y le tiraron un tiro en el costado izquierdo", indicaron.

Otros hablaron de un ataque desde afuera del automóvil, cuando los pasajeros ya habían bajado y Quinteros conducía en soledad. "Aparentemente, fue abordado por alguien de la zona que ya había cometido otros delitos similares en cuanto al uso extremo de la violencia", señalaron otros taxistas , que recordaron que a pocas cuadras de allí, a fines de febrero pasado, habían matado a tiros a un ex policía que trabajaba como remisero (ver aparte).

La versión policial, distribuida a través de la oficina de prensa fue más bien escueta. Apenas apuntó la identidad del chofer, la hora y el lugar del ataque, y mencionó la "sustracción de algunas pertenencias", sin especificar cuáles.

El conductor llegó al Heca en estado inconsciente. Y con una gran hemorragia producida por una herida de arma de fuego que ingresó por la izquierda, en la zona de la cintura, y le produjo lesiones abdominales múltiples.

"Su estado es crítico. Fue operados dos veces, por la mañana y pasado el mediodía, pero el cuadro es muy complejo", detalló el jefe de guardia del hospital municipal, Sebastián Renna.

Anoche, Quinteros permanecía en terapia intensiva con pronóstico reservado.

En alerta. Una seguidilla de robos violentos que habían tenido a los choferes de taxis como víctimas durante el último fin de semana largo ya había disparado asambleas y reclamos entre los conductores y activado varias reuniones entre representantes del sector y funcionarios de la secretaría de Servicios Públicos municipal y el Ministerio de Seguridad de la provincia.

"La semana pasada el gremio ya se había declarado en estado de alerta y movilización por la cantidad de agresiones sufridas por los trabajadores y estábamos de acuerdo en que, de producirse un hecho de gravedad, íbamos a tomar una medida de fuerza", señaló el titular del Sindicato de Peones de Taxis de Rosario (SPTR) , Horacio Boix.

La noticia de la suerte corrida por Quinteros corrió rápidamente de boca en boca y, antes del mediodía, ya no se vieron vehículos negros y amarillos por las calles. Según se acordó en una reunión en el sindicato, la medida de fuerza se extenderá hasta las 18. E incluirá una movilización a la sede de la Gobernación, a partir de las 10.

La huelga contó con la venia de los titulares de los coches. "Estamos todos juntos y el reclamo es el mismo de siempre: mayor presencia policial y más inversión en seguridad, porque cuando nos reunimos con las autoridades de la policía provincial nos dijeron que, para cubrir toda la ciudad, contaban sólo con 35 móviles", indicó Boix. Y agregó que "en los últimos 40 días se denunciaron 57 hechos delictivos que involucraron a taxistas".

Por más. En tanto, la Asociación de Taxistas Autoconvocados, que representa a choferes por fuera del sindicato, acompañará la movilización. "La situación no da para más, la policía no está en la calle y no sólo los taxistas sino toda la gente lo padece", apuntó el titular de la organización, Gastón Paz.

Tras la marcha, el grupo buscará redoblar la apuesta. "Tenemos distintas propuestas: movilizarnos hasta el Monumento o cortar Oroño, Pellegrini y Francia, para aislar al centro y parar la ciudad. No queremos otro fallecido", advirtió el taxista.

Vías riesgosas

A apenas dos cuadras del lugar donde fue atacado ayer el taxista Sergio Quinteros, un ex policía que conducía un remís fue asesinado el 26 de febrero pasado. Mario Ibarra, de 49 años, conducía su Peugeot 504 por Junín entre Matienzo y Felipe Moré cuando las barreras del tren anunciaron la inminente llegada del convoy y tuvo que aminorar la marcha. Entonces, fue abordado por dos muchachos, uno armado, que se arrojó sobre la ventanilla del coche. Tras un intercambio de disparos, el conductor perdió la vida.

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