La Ciudad

Tras la pandemia, Rosario vive un boom de aperturas de dietéticas

Hay mayor demanda de comida saludable y los locales se multiplican. ¿Conciencia sobre la alimentación o moda pasajera?

Martes 03 de Agosto de 2021

Durante la pandemia creció la demanda de comida sana entre los rosarinos, y en la ciudad se multiplican las dietéticas y tiendas de alimentos saludables. Como en algún momento lo fueran las canchas de paddle, los videoclubes, los cibercafés y más recientemente las cervecerías, hoy en algunos barrios hay un local de este tipo en cada cuadra.

Al pasar más tiempo en sus hogares, muchos comenzaron a revisar sus dietas, cocinar y comer de forma más armónica con el cuerpo. Menos alimentos procesados, la ponderación de lo orgánico, lo natural, y lo light o bajas calorías. Legumbres, leches vegetales, huevos y harina comenzaron a aparecer con más énfasis en la mesa y las alacenas de los rosarinos.

Todo esto se dio en el marco de una repentina invasión de locales vinculados a la alimentación, como verdulerías y almacenes, que tienen pocas trabas para el ingreso y se subieron a la ola de la revalorización del comercio de cercanía que instaló el Covid y la imposibilidad de desplazarse o aglomerarse en grandes superficies de compra.

Los datos oficiales muestran que en 2019 fueron 367 y el año pasado, en medio de la pandemia, hubo una levantada y lo hicieron 463 comercios del rubro, casi un 25 por ciento más. El clasificador no discrimina entre ambas categorías porque así lo determina Afip, y las condiciones de habilitación son las mismas.

¿Hay mayor conciencia sobre la alimentación o es una moda pasajera? La Capital consultó al dueño de un comercio que es referencia y a una nutricionista cuál es su lectura del fenómeno.

Acceso

Para Franco Bellini, uno de los socios de Punto Mercado Holístico (Pueyrredón 601), un almacén orgánico, dietética y restaurante vegetariano, “es cada vez más la gente que busca un equilibrio en lo que come”. El fácil acceso a la información de la era digital hace que se conozcan otras formas de alimentarse, mediante una oferta constante de productos, suplementos y dietas, a la par de fenómenos como el de los médicos influencers.

Para Bellini, el proceso antecede a la pandemia, pero cree que para algunas personas sirvió para volcarse a la vida saludable. “No creo que sea una moda pasajera. Nosotros hace 9 años que abrimos, y no estamos solos. El boom es un indicador social de que las cosas están cambiando y hay una toma de conciencia sobre la alimentación”, predijo.

La comida es la nueva revolución. Hemos perdido el contacto con la naturaleza y la historia de cada alimento que uno pone en la mesa. Perdimos la noción de dónde proviene un pedazo de carne o una fruta. La sociedad que creamos nos desconectó de nuestras raíces primitivas. La forma en la que nos alimentamos es lo que termina moviendo al mundo”, explicó el activista.

Hay personas que llegan a la dietética por algún problema de salud, y otros por curiosidad. “Muchos de los problemas de salud actuales tienen que ver con nuestra desconexión con nosotros mismos. Y son señales de alarma que da nuestro cuerpo para que volvamos a esa base, esa fuente, que es la que nos mantiene vivos”, señaló.

Los alimentos que tienen más salida –indicó- a veces sí tienen que ver con modas pasajeras. En un momento fueron las "bayas de goji", un producto para el envejecimiento. Ahora está de moda la dieta cetogénica (baja en carbohidratos y rica en grasas), y determinados productos han aumentado su demanda. Otros, como la yerba antiácida que se vende mucho, tienen que ver con cuestiones culturales. Al comienzo de la pandemia se vendió más harina, luego volvió a la normalidad. Creció mucho el consumo de leches vegetales también. Y eso se mantuvo.

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Cuidado

Natalia Retamar, licenciada en nutrición (MP 1480/2), observa que durante la cuarentena hubo un aumento del consumo de legumbres, harina y huevo. Sin embargo, aclaró que “dietética” no es sinónimo de saludable. “Hay que tener cuidado con los productos que dicen ser naturales pero están envasados, y dentro de la lista de ingredientes encontramos jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF), edulcorantes artificiales y aditivos químicos como estabilizantes, espesantes, aromatizantes, saborizantes o resaltadores del sabor como glutamato monosódico”, detalló.

Según la profesional, los que más confunden son los productos veganos y sin TACC. “La gente los asocia como saludables pero en realidad muchos son ultraprocesados carentes de nutrientes, y en el caso de que se fortifique con vitaminas y minerales no dejan de ser productos de diseño industrial que no pueden compararse con la calidad que ofrecen los alimentos naturales”, dijo.

Hay mayor sensibilidad para pensar qué estamos comiendo, acompañado de un movimiento ambientalista, del activismo vegetariano y de la militancia de los nutricionistas que bregamos por el acceso a los alimentos sanos y trabajamos la concientización”, argumentó. En esa línea se inscriben, por ejemplo, muchas personas que se volcaron a la producción agroecológica y a la venta de bolsones en Rosario y alrededores. Sin embargo, cree que desde los espacios de dirigencia “no se le está dando al tema el lugar que corresponde”.

Retamar cree que comer mal contribuye a aumentar los riesgos de complicaciones ante un virus como el Covid. “La pandemia es producto de la forma en la que producimos los alimentos, y ha dejado en evidencia el mal estado de salud que tiene nuestra población por la baja calidad de la alimentación. No es casualidad que quienes tienen mayor riesgo de padecer consecuencias graves sean las personas con diabetes u obesidad”, relacionó.

Mi deseo es que no sea una moda. Espero que quienes podamos valorar la importancia que tuvo el año pasado como un acontecimiento disruptivo en la humanidad, podamos involucrarnos en las políticas públicas que mejorarían la producción, distribución y acceso a los alimentos sanos de nuestra población”, advirtió. Y afirmó que para eso hay que “cuestionarse qué estamos comiendo, cómo, con quién y qué espacio de tiempo le dedicamos al acto. Y en consecuencia, en qué estado de salud física, mental y emocional nos encontramos”, cerró.

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