Domingo 23 de Agosto de 2009
Tras agonizar ocho días ayer falleció Ricardo Ismael Gómez, el muchacho de 18 años que el 14 de
agosto pasado a la madrugada fue brutalmente golpeado en la cabeza cuando circulaba con su moto en
San Martín y el puente sobre el arroyo Saladillo.
A Ricardo le robaron una campera, la gorrita y las zapatillas, pero no
su Yamaha Cripton, que quedó tirada a unos pocos metros. El muchacho fue trasladado al Clemente
Alvarez con un severo traumatismo de cráneo, fue operado y se mantuvo conectado a un respirador
artificial hasta su muerte.
“Esto nos dejó sin respuestas. Mi sobrino se llevó lo que le pasó
a la tumba”, comentó ayer a mediodía uno de los tíos de Ricardo.
“No hay nada que podamos aportar. No sabemos si hubo avances en la
investigación. Esto es terrible porque mi sobrino era más bueno que el Danonino. Un pibe sano que
no se metía con nadie y no andaba en nada raro”. Uno de los tíos, hermano del papá de Ricardo
Gómez, fue el portavoz del dolor de la familia en el velatorio del muchacho, que se hacía en una
casa de Bolívar y Rosario, en el barrio Coronel Aguirre de Villa Gobernador Gálvez, donde vivía el
chico.
Ricardo había cumplido 18 años el 20 de julio pasado y su padre le
regaló la Yamaha Cripton azul, de 100 centímetros cúbicos, en la que circulaba cuando lo hirieron
mortalmente hace nueve días.
Según relataron sus familiares estaba haciendo gestiones para que
ingresar como empleado en la misma empresa de recolección de residuos donde trabaja su papá. Y
mientras tanto ayudada a su familia haciendo changas. Tenía dos hermanas.
Noche fatal. El viernes a la madrugada Ricardo regresaba de la zona sur de Rosario desde la casa
de un amigo en su flamante Yamaha Cripton. Avanzó por avenida San Martín al sur, para luego de
atravesar un descampado tomar por la avenida Soldado Aguirre y llegar hasta la calle Rosario donde
al 2500 vive su familia.
Pero nunca llegó. A la 1 de la mañana del viernes 14, una denuncia
telefónica a la policía alertó que sobre San Martín, a la altura del puente sobre el Saladillo,
había una persona tirada al costa del camino.
Desde un móvil de la Patrulla Urbana comprobaron que el muchacho estaba
vivo pero inconsciente. Tenía la evidencia de un duro golpe en la cabeza, a la altura de la frente,
que le aplicaron con un trozo de madera. Le robaron una gorrita, la campera y las zapatillas.
“Todos los días roban en ese lugar. Eso a nadie le interesa hasta
que te matan a un familiar. Yo antes miraba esas cosas en televisión y decía «pobre gente». Ahora
estoy acá, rogando por mi hijo, al que unos desgraciados atacaron para robarle las zapatillas y la
campera”, contaba en medio de un mar de lágrimas su mamá, Patricia Portillo, ese mismo
viernes mientras la familia esperaba en el Clemente Alvarez. En principio Ricardo Gómez ingresó al
Heca como NN, ya que no tenía documentación.
Su familia se enteró de lo que le había sucedido recién el viernes a las
10 de la mañana, después de que su mamá pasara por la subcomisaría 20ª, que actúa por
jurisdicción.
Alto riesgo. A propósito de este hecho, algunos investigadores de la Unidad Regional II
recordaron ayer que hace 16 meses hubo un incidente similar a unos 1000 metros del lugar donde fue
atacado Ricardo Gómez. El 17 de abril de 2008 en el puente de avenida Circunvalación a la altura de
Romero de Pineda un grupo de delincuentes mató de un palazo en la cabeza a Hugo Pablo Pereyra, de
40 años, y le robaron la moto (ver aparte).
El fallecimiento de Ricardo Gómez hizo que la investigación, que es comandada por el juez de
Instrucción Juan José Pazos, pasara a manos de la Sección Homicidios de la policía rosarina. l