Viernes 05 de Junio de 2009
Antes los accidentes de tránsito con saldo fatal ocurrían casi con exclusividad en las rutas. Ahora las ciudades se han convertido en otro escenario habitual. Recientemente, con pocos días de diferencia entre sí, hubo dos muertes en la esquina de Mitre y Pellegrini. Quienes tengan conciencia de lo que ocurre en nuestras calles no pueden dudar de que los controles del tránsito (vehicular y peatonal) y la educación vial brillan por su ausencia o fracasan. La imprudencia y la desaprensión de aquellos que al conducir un vehículo no se cuidan a sí mismos ni a los demás suelen ser disparadores de acontecimientos funestos. Urge que todos hagamos una severa autocrítica y que de ella derive un cambio, porque en el fondo éste es un problema cultural: el desinterés por el prójimo que yace en el trasfondo de muchos accidentes de tránsito es el mismo que se observa en las relaciones interpersonales en los diversos aspectos de la vida cotidiana en la Argentina de hoy.
Carlos Alberto Parachú, LE 6.012.558