Jueves 22 de Agosto de 2013
Víctor Hugo Hortel, director del Servicio Penitenciario Federal, deja atrás su puesto de “Hombre Araña”. Las arañas tejen una trama que a veces suele parecerse a una tramoya. Tramoya que puede tener dos acepciones: máquina o artificio empleados en el teatro para efectuar los cambios de decoración y los efectos escénicos o “enredo dispuesto con ingenio y disimulo”. Fue el ideólogo de las murgas y eventos recreativos dentro y fuera de las cárceles con la agrupación kirchnerista “Vatallón Militante”, bailó con presos de máxima peligrosidad (dice el diario: “a los que se les garantizaba determinadas prebendas” (me pregunto: en esta tramoya: ¿estaban garantizadas las evasiones?). Se vistió de “Hombre Araña” y permitió salidas a presos para que participen en actos políticos del gobierno, o sea que era el paseo del kinder (barrabravas famosos, el asesino de Axel y hasta un condenado por violar y asesinar a Soledad Bragna) a “un acto cultural”. Al escándalo de evasión de 13 presos (¿seleccionados por el número de la suerte?), se suma que su gestión fue deplorable, con Hortel mandaban los internos. Otro párrafo extraído de la nota periodística, expone: “Hortel había superado la crisis del Vatallón Militante porque tenía línea directa con la presidenta Cristina Fernández quien lo respaldó públicamente en julio del 2012”. Si su gestión era deplorable a voces, y en la telaraña del Hombre Araña, siempre había huecos por donde las “presas”, o mejor dicho los “presos” escapaban; por fuera de su pésimo desenvolvimiento, me gustaría resaltar que no debería existir connivencia gubernamental, y que se tendría que haber echado raid al Hombre Araña, antes que éste desarrollara con éxito su “tramoya”.
Silvia Buonamico