Tragedias musicales (II)
He leído la carta del señor Miguel Decunto y me gustaría agregar los siguientes datos: el tristemente célebre accidente aéreo con perfiles novelescos ocurrido en la ciudad de Medellín el 24 de junio de 1935.

Lunes 04 de Agosto de 2014

He leído la carta del señor Miguel Decunto y me gustaría agregar los siguientes datos: el tristemente célebre accidente aéreo con perfiles novelescos ocurrido en la colombiana ciudad de Medellín el 24 de junio de 1935, cercenó la vida de nuestro "zorzal criollo" Carlos Gardel, como asimismo la de sus guitarristas Guillermo Barbieri y Angel Riverol, además de la del inspirado poeta paulista Alfredo Le Pera. Algunos músicos, cantantes y cancionistas, pagaron un póstumo tributo por ese andar sin pausa en las rutas de nuestro país; por ese ir y venir apurado para cumplir con sus compromisos artísticos. Uno de los primeros casos que enlutó al folclore argentino fue el de Aldo Saravia. El auto que llevaba a Los Chalchaleros de entonces volcó en un camino de ripio de la provincia de Santa Cruz, provocando el deceso de ese guitarrista y cantor el 1º de mayo de 1961. El salteño Hernán Figueroa Reyes cayó en lo mejor de su vuelo a los 36 años una tarde de febrero de 1973, al sufrir un accidente carretero en la Ruta 9 cerca de Zárate, falleciendo tres días después. El 17 de abril de 1977, el Trío Los de Alberdi sufrió en Chamical (La Rioja) la pérdida de Roberto Sarrión y "Quique" Villagra. En la madrugada del 1º de febrero de 1978, el recordado jujeño Jorge Cafrune pereció víctima de una confusa acción ocurrida el día anterior en Benavídez (provincia de Buenos Aires), donde fue atropellado por una camioneta. Pero la mayor tragedia artística ocurrida en la Argentina fue la de Bella Vista, ciudad costera correntina donde en la noche del 8 de setiembre de 1989, un colectivo que transportaba a un grupo de chamameceros cayó al río Paraná provocando la muerte del chaqueño Zitto Segovia, de Miguel y Joaquín Sheridan del conjunto Los de Imaguaré; como también de Jhonny Berh, Daniel Aguirre y Leónidas Paniagua. El conjunto cordobés Los del Suquía, tuvo en Ramón "Cacho" Iriarte una primera voz excepcional. Pero en febrero de 2004, las altas cumbres le jugaron una mala pasada y perdió el control de su automóvil en una curva de ese difícil camino cerca de Mina Clavero, partiendo al más allá en días posteriores en la ciudad de Córdoba. La joven folclorista Tamara Castro, cuando el presente le sonreía y el futuro se presentaba pleno de canto y sueños, sucumbió en la ruta 13 a 40 kilómetros de Rafaela el 8 de diciembre de 2006. El 9 de setiembre de 2007, el territorio santafecino fue testigo de otro percance automovilístico que ensombreció nuevamente al folclore. Esta vez recibieron el triste llamado de la eternidad dos integrantes del conjunto tucumano Los Tucu Tucu: Héctor Bulacio y Ricardo Romero. Hugo Giménez Agüero, quien abrazó el cancionero patagónico, dejó el mundo terrenal al chocar frontalmente contra una camioneta en la ruta 3 llegando a Bahía Blanca, en septiembre de 2011. Por último, quiero evocar a Jorge Falcón, quien tenía un largo sendero por recorrer. No fue víctima de un accidente, sino de una cruel enfermedad que le arrebató su exitosa carrera de expresivo cantor de tangos. La nota se haría extensa si señalara todos los casos y detalles de músicos y cantantes que "partieron de gira" anticipadamente. Por ellos y por los nombrados nos consuela que, como dice José Angel Trelles: "Nadie se va del todo quien ha cantado un día".