Martes 06 de Octubre de 2009
Los cinco detenidos por los trágicos incidentes del sábado en el Foanvi Parque Oeste, en donde
murieron una beba de 8 meses y un joven de 23 años, comenzaron a ser indagados por la jueza de
Instrucción Roxana Bernardelli. La magistrada interrogó hasta última hora de anoche a los dos
policías del Comando Radioeléctrico que llegar al lugar en primer término, a quienes se les imputa
no haber actuado para impedir que el abuelo de la nena —un sargento que estaba de vacaciones
y que también fue apresado— baleara de muerte al supuesto atacante de la criatura. En tanto,
los tres efectivos detenidos fueron puestos en disponibilidad por el jefe de la policía rosarina,
comisario mayor Osvaldo Toledo.
La ronda de indagatorias fue dispuesta por la titular del juzgado de
Instrucción Nº 1 mientras comienza a esclarecerse la secuencia de agresiones cruzadas que
ocurrieron el sábado, alrededor de las 21.30, en el complejo de Cerrito al 5600. En la causa
también están presos los hermanos César y Daniel Zoni, de 28 y 29 años, acusados de participar de
la balacera en la que falleció Naiara Rissi, de 8 meses. Esa muerte desató una venganza barrial en
la que falleció el cuñado de ambos, David Pili Domínguez, de 23 años.
Los dos efectivos del Comando presos por “no impedir la muerte de
Domínguez” son Alejandro B. y Rubén F., imputados como partícipes del homicidio. Ambos
negaron ayer ante la jueza esa acusación y dieron su versión de los hechos.
Qué dijeron. Fuentes judiciales dijeron que los dos policías coincidieron en
que al arribar al lugar “encontraron a vecinos que se enfrentaban con muchachos apostados en
el techo de una vivienda que efectuaban disparos con armas”. Y que, ante ello, ingresaron a
la casa “para reducir a los tiradores”.
En esas circunstancias, los agentes dicen haber ingresado por un pasillo
para alcanzar el patio de la casa y allí, “en una puerta, vieron tirado y malherido a (Pili)
Domínguez”, relató el vocero. Entonces, dijeron, “cargaron al herido para llevarlo
hasta el móvil y trasladarlo a un hospital, momento en que debieron defenderse de los vecinos que
se agolpaban en la puerta y que pretendieron hacer justicia por mano propia”. También
aseguraron que fue en esa circunstancia que “vieron salir al sargento Orlando Medina, abuelo
de la nena asesinada, conmocionado y en estado de shock”.
En ese orden, vale recordar que Medina también sigue detenido y acusado
de la muerte de Domínguez.
Saga trágica. Los incidentes se desataron cuando tres muchachos comenzaron a
disparar desde atrás de los árboles y contra vecinos reunidos en la calle, frente a las tiras 7 y 8
del Fonavi de Cerrito al 5600. La policía cree que el ataque se inscribe en una vieja disputa entre
esos jóvenes, que cuentan con antecedentes por delitos contra la propiedad, y un grupo de
traficantes de drogas del barrio.
Como consecuencia de los disparos murió Naiara, que vivía con sus padres
y sus abuelos maternos en esa cuadra. Al enterarse de lo ocurrido, el abuelo policía de la nena
salió armado a la calle y acompañado de un grupo de vecinos persiguieron a lo largo de tres cuadras
a los atacantes, quienes se refugiaron en su casa de Cerrito al 5400.
Allí fue baleado César Zoni en medio de un enfrentamiento, momento en
que llegaron los policías indagados ayer, y resultó herido de muerte en su propio dormitorio Pili
Domínguez, quien falleció en el Heca a las 2.25 de la mañana, media hora después que la beba.
Fue precisamente a raíz de la muerte de la criatura que los vecinos
volvieron a la carga: le prendieron fuego a la casa de la familia Zoni y apedrearon el departamento
de la madre de Pili Domínguez.
Sobre la motivación del ataque, una fuente del caso indicó que todo empezó
cuando un grupo de personas fue a agredir con armas a César Zoni y, en medio de ese ataque, resultó
herido por el roce de una bala en el cuello su padre, Claudio, un herrero de 51 años. Tras ello,
sus hijos y su yerno fueron a vengar ese ataque hasta Cerrito al 5600 y desencadenaron la saga que
mató a la beba y que luego derivó en la bronca barrial.