Viernes 03 de Mayo de 2013
El locutor Pablo García declaró ayer por el homicidio del vigilador Reinaldo Rodas a través de un escrito en el que responsabilizó a la víctima porque no debió estar circulando en bicicleta por la autopista Panamericana, explicó que no se detuvo porque entró en "estado de shock" y pidió su sobreseimiento.
En el escrito del imputado, al que tuvo acceso Télam, García pide su sobreseimiento al señalar que "si el señor Rodas no hubiera circulado por la autopista, como lo prohíbe la ley, sin dudas no se hubiese producido el fatídico desenlace".
El imputado cuenta que el hecho se produjo cuando el 17 de febrero, a las 6, iba solo conduciendo su Peugeot 504 y estaba ingresando al ramal Pilar de la autopista Panamericana, mano a Capital Federal, en su cruce con la ruta 25, "a una velocidad realmente baja".
"Alcancé a divisar una figura oscura que se me venía encima. Accioné los frenos pero resultó imposible evitar la colisión", relata García en la primera de las páginas de su declaración.
Al describir el momento en el que el vigilador -quien se dirigía a su trabajo en el country Mapuche-, se incrustó dentro de su auto, el imputado explica que "estalló el parabrisas", que recibió "un duro golpe en la zona del pecho" y que los vidrios le provocaron "cortaduras en el rostro y en los brazos".
"Advertí en dicha oportunidad que la figura que había ingresado al habitáculo del coche era una persona, la que quedó colocada con la cabeza hacia la zona de los pies del acompañante (debajo de la guantera), el torso sobre la palanca de cambios y parcialmente sobre mi cuerpo, así como los pies quedaron a la altura del volante", señala García. "En ese momento sufrí una modificación de mi estado de ánimo, que luego me explicaron que se denomina `estado de shock`", indica García al empezar a explicar en el escrito por qué no se detuvo y continuó manejando con el accidentado a su lado.
"Al llegar a la estación de peaje, le pedí ayuda a la señorita de la cabina", señala García aunque sin precisar cuál fue el diálogo con la empleada, quien, al declarar como testigo, señaló que el locutor sólo le dijo "traigo un atropellado".