Martes 08 de Octubre de 2013
Escribo esta carta por la preocupación que, como padre de una hija que se desempeña en el rubro de los estacioneros de servicio, no puedo dejar de sentir; sobre todo, luego de los acontecimientos que son de público conocimiento (una ola de robos). Me dirijo especialmente a los dueños de estaciones de servicio y a los gremialistas que agrupan a los trabajadores del sector, para pedirles que encuentren una solución pronto, antes de que sea demasiado tarde. Los chicos que trabajan en el turno noche, en la playa, como las chicas en el minimarkert, están totalmente desamparados, ya que están solos, sin ningún tipo de protección. Por favor, inviertan en su seguridad, contraten una vigilancia, que al menos brinde a sus trabajadores algo de tranquilidad. No piensen solamente en recaudar, ¿o para ustedes la vida de sus empleados no vale nada? ¿Acaso se conforman pensando que si algo les sucede el seguro cubrirá los gastos? En la estación de servicio donde trabaja mi hija ya han sufrido robos y amenazas, incluso hasta con armas de fuego. Por otra parte, la gente del gremio, que debe velar por mejorar las condiciones laborales de los trabajadores, tendría que intervenir, por ejemplo solicitando que se evite el trabajo nocturno. Ustedes se deben a sus afiliados y con medidas de protesta, que se acuerdan ante los hechos consumados, tampoco se soluciona el problema de fondo. Repito, sólo soy un padre que vive intranquilo sabiendo que noche a noche le puede tocar a su hija convertirse en una víctima más de la inseguridad.
Hugo Torres / DNI 10.778.44