Trabajo indecente
Todos los días se puede leer en La Capital quejas de distintos sectores que agrupan a diferentes trabajadores. Pero todos ignoran lo que sucede en esta época con los vendedores-viajantes. El viajante debe vender para cobrar sus comisiones; si no no ve ni un peso.

Martes 28 de Octubre de 2008

Todos los días se puede leer en La Capital quejas de distintos sectores que agrupan a diferentes trabajadores. Pero todos ignoran lo que sucede en esta época con los vendedores-viajantes. El viajante debe vender para cobrar sus comisiones; si no no ve ni un peso. Por ejemplo, el rendimiento de los jugadores de Central es pésimo, están últimos, pero cobran como corresponde, a pesar del tremendo fracaso en sus tareas. Los vendedores, en cambio, dependen de cráneos sentados en una oficina muy cómoda de la gran perdición argentina llamada Buenos Aires, deben escuchar consignas o lograr cuotas de ventas de otro mundo. La presión que reciben estos trabajadores les afecta psíquicamente. Son chicaneados, basureados e investigados gracias al celular y al satélite. El vendedor viajante de grandes empresas sabe que saben todo lo que hace. ¿Se imaginan ir al baño de su casa y saber que el jefe sabe? Comentarios como: "Hay que trabajar más de 10 horas porque es difícil en este momento conseguir otro trabajo". "Usted vende menos que el inútil de Mar del Plata". Burlas en presencia de colegas, por una mal respuesta a una pregunta técnica cuando fue explicado nunca el tema. Invasión de la esfera privada, no sólo por el sistema GPS, sino también por atrevidos consejos de cómo manejar la rutina diaria para así pasar a ser un desconocido para la propia familia. No pueden enfermarse porque no venden. También deben proteger el auto, esquivar piquetes y manejar en ciudades o rutas en las que manejan estúpidos con carné. El viajante trabaja todo el día, gana lo que produce, aguanta más de lo aconsejado y no se queja como otros trabajadores que tienen la quintita (pública) segura y trabajan seis horas por día. La problemática del vendedor-viajante es demasiado compleja y desconocida en un país con cambios constantes y hace que por estos tiempos esta actividad sea un trabajo indecente.

Daniel Ciúffoli, DNI 14.392.756, daniciu9@hotmail.com