Lunes 20 de Junio de 2011
Habiendo tomado conocimiento a través de la publicación de La Capital sobre las declaraciones de la funcionaria de primera línea del Ministerio de Trabajo a nivel provincial, sobre el accidente acaecido a un obrero de la construcción en el Normal Nº 2, se me ocurre lo siguiente: la funcionaria ha producido una recomendación muy atinada; trabajo decente y seguro. Eso solo un necio podría rebatirlo. Pero se me ocurre, que ante lo que se supone insensibilidad por parte de quienes tienen a su cargo la realización de los trabajos, deberían imponerse actitudes que no colisionen ni con la falta de trabajo, ni con la falta de seguridad. Ya han acontecido en pocos días varios accidentes graves. Hay un grupo organizado en favor de los operarios que aparece cada vez que se produce un accidente. Siempre las mismas quejas: cuestionamiento a la seguridad. Me pregunto: ¿es tan difícil para quienes tienen toda la responsabilidad de asegurar la calidad de vida de esos esforzados trabajadores, que más bien pareciera que son tratados de una manera impropia de una sociedad organizada, no ejercer de una buena vez un control pero en serio, que impida los reclamos frente al hecho consumado? Sugiero: todo aquel que contrata una obra, cualquiera sea su volumen, solicitar a las autoridades competentes una previa verificación de la seguridad, seguro contra todo riesgo. La Secretaría de Trabajo, mediante su cuerpo de inspectores, salir a recorrer palmo a palmo los sectores respectivos. Convengamos que los responsables de las obras, tienen que solicitarles la verificación correspondiente; dar intervención a la Municipalidad, para el control respectivo. Los representantes gremiales del sindicato respectivo, verificar permanentemente que se cumpla la protección de sus representados y finalmente, son los propios trabajadores que debieran exigir las protecciones respectivas. Asusta de veras ver cómo trabajan esos operarios en altura. Pienso que debería implementarse otro sistema de protección, no olvidando y esto es muy fuerte, que no se puede ni se debe menospreciar la calidad del trabajo que realizan, son nuestros hermanos, quieren trabajar, no quieren que nadie les regale nada. Ah, no se puede dudar de que también desean llevar a su familia el sustento diario. Señores responsables, a todos, sí a todos, incluyendo los poderes Legislativos, por favor, una mano en el corazón y a obrar. Será justicia.
Oscar H. Rodríguez,
oscarodriguez74@hotmail.com