Lunes 08 de Febrero de 2016
Con motivo de haber obtenido por una incapacidad motora mi certificado de Discapacidad tuve que concurrir a mi obra social con el fin de conocer y obtener los beneficios que me otorgaban. Estoy convencida de que las obras sociales no trabajan bien en la inclusión de la discapacidad y menos los entes públicos y demás entidades que deberían organizarse para brindar una atención mejor que la actual. Creo que debería haber una comisión que fiscalice, visite el domicilio del que solicita el o los servicios, y averigüe cómo es tratado por el o la persona que lo atiende, si cumplen sus horas o si se ausenta. Hay abusos, y en estos abusos sólo lo sufre la persona que necesita de los servicios, y motivado por esa necesidad se calla y el abuso crece. Hay kinesiólogos, asistentes terapéuticos, podólogos, asistentes domiciliarios y demás servicios que no cumplen muchas veces con los horarios convenidos, o que suelen faltar a cumplir con los mismos sin recuperar esas horas. Por lo tanto, el ente que los presta debe vigilar este continuo trabajo con Sólo fiscalizar los mismos. No se puede poner al discapacitado o al familiar a que denuncie esta irregularidad porque comenzaría una relación nada buena y se distorsionaría la buena relación de prestador y necesitado de este servicio. A las obras sociales no les costaría nada controlar este trabajo para dejar conforme a quien lo recibe, y al que lo ofrece le garantizaría que su trabajo está bien conceptuado con esa fiscalización. Muchos que deben estar cumpliendo las tareas tres o cuatro horas, a las dos horas se van aludiendo otro paciente. A las obras no les costaría nada llamar a formar listas de prestadores y darlas al que las solicite y no hacer que el discapacitado o familiar vaya y venga sin poder, muchas veces, sin poder ser atendido. Estamos en el año 2016 y las obras sociales quedaron paradas, y la discapacidad muy mal incluida.
Martha Chimento