Viernes 04 de Junio de 2010
Un alpinista británico murió horas después de alcanzar la cima del monte Everest. El montañista perdió la vista y no pudo continuar el descenso, lo que obligó a sus compañeros a dejarlo en el lugar, según informaron ayer las autoridades chinas y su equipo de montañismo.
Peter Kinloch alcanzó la cima de la montaña más alta del mundo la tarde del 25 de mayo, pero murió en las primeras horas del día siguiente, según SummitClimb, la compañía británica con la que escalaba.
Medios británicos indicaron que Kinloch perdió la vista después de comenzar el descenso y no podía continuar.
Según sus compañeros, trataron de llevarlo consigo, pero corrían el riesgo de perder su propia vida al hacerlo y lo tuvieron que abandonar en la madrugada del 25 de mayo para ir a acampar más abajo.
Los alpinistas pueden sufrir la llamada ceguera de la nieve, que ocurre cuando la córnea es quemada por los rayos ultravioleta.
Kinloch, de 28 años, se dedicaba a dar discursos de superación personal y escalaba la montaña de 8.850 metros de altura desde el lado chino, el menos usado y con mayor dificultad técnica.
No estaba claro si se haría algún esfuerzo por recuperar su cadáver. l (AP)