Sábado 15 de Febrero de 2014
Una tormenta invernal con fuerte caída de nieve afecta en forma severa el este de Estados Unidos, mientras se desplaza hacia el nordeste tras haber dejado numerosos muertos y perjudicar el desplazamiento de millones de personas.
Una capa de nieve, que en algunos lugares alcanza los 60 centímetros de espesor, recubría las regiones este y sur del país, mientras que en Washington, donde aparecieron los esquíes, el gobierno central suspendió sus labores.
Los fallecidos por el fenómeno ya son 21, la mayoría en accidentes de ruta. Una mujer embarazada murió tras haber sido atropellada por un camión quita-nieves en Nueva York, y su bebé fue salvado por cesárea aunque permanecía en estado grave.
Las aerolíneas intentan solucionar la situación de una gran cantidad de pasajeros varados en los aeropuertos, ya que hasta ayer fueron cancelados unos 14 mil vuelos y otros 3.800 vuelos fueron reprogramados.
La alternativa de viajar por carretera, sin embargo, se tornó peligrosa ante la fina capa de hielo que pasó a cubrir diversas autopistas como la Pennsylvania Turnpike, donde se registraron ayer numerosos accidentes, en particular uno en cadena que involucró a unos cien vehículos.
Los choques se desencadenaron a las 8.25, en el sur del condado de Bucks, no muy lejos de la línea del estado de Nueva Jersey, y dejaron al menos 30 heridos.
Según el Departamento de Energía, unos 800.000 hogares o empresas se vieron privados de electricidad la tarde del jueves en 11 estados de las regiones sur y este, de los cuales 340.000 en Carolina del Norte y Sur. Anoche seguían sin el servicio.
El miércoles el presidente Barack Obama había decretado el estado de emergencia en 45 condados de Georgia y Carolina del Sur, una decisión que permite a los servicios federales iniciar su operación de emergencia.
La nieve cubre 49 de los 50 estados estadounidenses.
El Reino Unido quedó bajo agua por intensas lluvias
El Reino Unido enfrenta una seguidilla de tormentas que inundó Londres y el suroeste del país y dejó sin electricidad a más de 130 mil personas. Sobre la región, desde ayer soplan vientos con rachas de 170 kilómetros por hora, configurando el peor invierno en los últimos 248 años.
Más de 350 alertas por inundación se han sucedido desde que arrancó el año. El condado de Somerset, al oeste de Inglaterra, se ha convertido en un pantano, mientras que la crecida del río Támesis, cerca de Londres, es la mayor en 60 años.
Las aguas han llegado a las puertas de Eton (la escuela del primer ministro David Cameron), se aproximan hasta los muros del castillo de Windsor y se van acercando al aeropuerto de Heathrow. Las conexiones de Londres con el suroeste están totalmente destrozadas, con tramos enteros de ferrocarril anegados bajo las aguas o rotos en mil pedazos por los temporales que han golpeado las costas de Devon.