Martes 02 de Noviembre de 2010
Cuántos mensajes subliminales podemos extraer de la película francesa "Jean de Florette". Un hombre trabajador, amante de su familia, que tan sólo por ser diferente (posee una prominente giba) despierta supersticiones e indiferencia ante sus desgracias en un pequeño poblado rural. Parece mentira leer que hoy día (carta de lectores 24/09) en nuestra ciudad una profesional se niegue a atender a una chiquita Down. Cualquier persona en cualquier edad puede tener una discapacidad. Gente de todas las razas o etnias puede tener discapacidades, viviendo en metrópolis o zonas rurales, en países del Primer o del Tercer Mundo. Gente con discapacidad va a la escuela, practica deportes o trabaja, vota, se casa y realiza otras actividades. Para todas esas cosas, las personas con discapacidad necesitan del cuidado y programas de salud para sentirse bien, activos y como parte de la comunidad. Todos podemos tener discapacidad de distintas maneras y la misma discapacidad puede afectar a las personas de diferente forma. Un bebé puede nacer con menos audición, un niño quedar paralizado o amputado por un accidente de tránsito, un adulto tener depresión o ataque cerebral, una mujer ser afectada por esclerosis múltiple, diabetes o glaucoma, entre otros males. ¿Cómo actuar? Entender a la persona como un ser íntegro, no sólo ver su discapacidad. Preguntar a la persona si necesita nuestra ayuda y no presumir que necesita de nuestra ayuda. Ser cuidadoso y paciente, y ofrecer un tiempo extra para que ellos hablen o se muevan. Valorizar sus capacidades. Las barreras arquitectónicas o mentales (discriminación) hacen que el discapacitado sienta la diferencia. Elisabeth Kübler-Ross en sus "Lecciones de vida", invita a reflexionar: "¿Realmente es así como quiero vivir mi vida? Todos nos hemos hecho esta pregunta en algún momento. La tragedia no es que la vida sea corta, sino que a menudo sólo tenemos una tardía percepción de lo que realmente importa. ¡Hazlo! No atreverte puede ser mucho más dañino que atreverte y equivocarte. Esto último, al menos les da a los demás algo que perdonar, lo primero no les da nada".
Silvia Buonamico, Silviabuonamico@yahoo.com.ar