¿Todos en la misma bolsa?
Es de público conocimiento lo acontecido en un jardín de infantes de la provincia de Buenos Aires. Hechos aterradores, repudiables y vergonzosos. Creo que todos estamos de acuerdo.

Sábado 16 de Febrero de 2013

Es de público conocimiento lo acontecido en un jardín de infantes de la provincia de Buenos Aires. Hechos aterradores, repudiables y vergonzosos. Creo que todos estamos de acuerdo. Sobran las palabras para hablar de ello, ante tanta evidencia. Pero me gustaría hacer hincapié en la gran campaña de difusión mediática que este hecho ha detonado. Justificadas son las opiniones y las notas periodísticas al respecto, pero como siempre, el sensacionalismo y la falta de información hacen que se creen preconceptos en quienes reciben esos mensajes. Sería bueno que, además de decir que los jardines de infantes no trabajan en regla, generalizando y poniendo a todos en la misma bolsa, digan también que hay instituciones educativas con años de trayectoria, que trabajan con profesionalismo y dedicación, que hoy en día inexplicablemente son considerados "comercios", que trabajan duro para mantenerse activos, ya que no reciben ninguna ayuda del Estado. Además, estas instituciones absorben la necesidad social de padres insertados en el mercado laboral y la educación de la primera infancia, cuyas docentes reciben a los niños todos los días con una sonrisa, juegan y enseñan a pesar de sus propios problemas y angustias, siendo los primeros referentes de los primeros años de los niños. También estaría bueno recordar esas cosas y ponerlas en su lugar, es una buena oportunidad para reflexionar sobre el papel que tienen los jardines de infantes particulares en todo el país. Esta es una realidad de todo el país. De esta manera, quisiera nuevamente repudiar los hechos terribles de este jardín, pero dejando en claro y sobre todo a los papás que envían a sus hijos a estas instituciones, que este es un hecho aislado, como tantos otros hechos que ocurrieron en esta sociedad. Sigan confiando en las propuestas serias de aquellas instituciones correctamente habilitadas y supervisadas por la Municipalidad, y desconfíen de lugares que no exhiban los correspondientes certificados habilitantes, pero no metan a todos en la misma bolsa, es una gran injusticia y una ofensa para quienes trabajan con dignidad y dedicación.

¿Estafada por Telecom?

Soy titular de la línea de Telecom (0341) 4490111 desde hace 20 años aproximadamente. Se trata de una línea profesional, instalada en mi estudio jurídico y por la cual pagué oportunamente unos 1.500 dólares (cuando la convertibilidad), así como pagué religiosamente cada una de las mudanzas de la línea a lo largo de estos 20 años, dada la importancia de mantener mi número telefónico como contacto con mi clientela. En marzo de 2012, Telecom me ofreció telefónicamente el plan internet local Biz para líneas comerciales, con wi-fi y mini módem por prácticamente lo mismo que estaba pagando sólo por la línea telefónica (unos 120 pesos mensuales), precio fijo por un año. Contraté telefónicamente este servicio y ahí comenzó mi suplicio: nunca pude conectarme a internet, a pesar de innumerables llamadas al 0800-888-0800 de Telecom. Pedí un técnico a domicilio, lo esperé cuatro horas y nunca vino. Seguí reclamando telefónicamente sin respuesta concreta. Pasaban los meses y Telecom me cobraba rigurosamente el servicio de internet que nunca tenía. Pagué hasta el mes de noviembre, cuando el servicio ya había llegado a 396,54 pesos mensuales. En noviembre recibí una carta documento reclamándome pago de factura vencida, contesté inmediatamente planteándoles mi reclamo de que nunca tuve el servicio de internet y que ya no podía sostener el pago de un servicio que no poseía. Me respondieron recién a fines de enero de 2013, rechazando mi reclamo de facturación e inmediatamente se comunicaron dos clientes a mi domicilio para decirme que cuando llaman a mi línea, sale la grabación "el número solicitado no pertenece a un abonado en servicio". Nunca me notificaron un último aviso antes de dar de baja la línea. Ahora me encuentro completamente desconectada con mis clientes, que en su mayoría son personas mayores, ya que me dedico al derecho previsional. ¿Así cuida Telecom a sus clientes de 20 años? Me siento indignada y estafada en mi buena fe.

Un sencillo cambio de actitud

Días atrás, una de mis pequeñas nietas participó del cumpleaños de una amiga. Por suerte me pidieron que la pasara a buscar, por lo que pude comprobar que la nena mostraba con profunda alegría el souvenir que le habían entregado. Se trataba de un libro de cuentos, pequeño, ilustrativo, con una interesante moraleja. Los días transcurrieron y la pequeña continúa pidiendo una y otra vez que le leamos el cuento, anticipando ella misma el final, que ya conoce perfectamente. Esta vez no dejó olvidado un souvenir en el rincón de las cosas intrascendentes. Me pareció muy inteligente la ocurrencia de los padres de la cumpleañera. Desde allí, desde el principio, fomentar el espíritu de la lectura, intentando que se instale naturalmente, aprovechando que a los niños tanto les agrada. Crear desde el comienzo de la vida las bases fundamentales para que más tarde, a los maestros y profesores les resulte más simple hacerles comprender la importancia de la lectura para su crecimiento personal y para que puedan disfrutar, además del placer que significa incorporarla a sus vidas. En una sociedad tan poco lectora como la nuestra, no pude dejar de pensar que simples variantes de actitud pueden llegar a producir logros profundamente significativos.

El hombre del edificio de al lado

Vivo en calle 9 de Julio 79, entre Necochea y Chacabuco, y manejo automóviles desde hace 50 años. Jamás tuve un choque y por razones de falta de cocheras (las que están imposibles pagar) mi auto duerme en la calle. Como muchas veces no hay lugar frente a mi edificio, lo estaciono frente al edificio de al lado, creo que es 9 de Julio 65. Hace unos días, al llegar de hacer trámites personales, salió un sujeto (ya que es imposible decirle señor) que me increpó dos veces con un lenguaje poco digno de un caballero, ya que con sus palabras obscenas, gritos y falta de respeto hacia mi persona no pude entender qué quería. Sólo alcancé a escuchar que no quería que estacionara frente a su edificio porque le molestaba a él y a sus vecinos del mismo edificio. Gritaba que le rompía las (...) tener que escuchar a los consorcistas con la misma queja, ya que él es el administrador y ya no sabía qué hacer para evitar mi estacionamiento. Quiero precisar que este edificio del administrador mencionado cuenta con pileta, quincho y parrillero, donde los gritos de los niños en la pileta en horas prohibidas, el humo de la parrilla y la música y risas hasta la madrugada en distintas fechas resultan insoportables en nuestro edificio, pero nunca fuimos a golpear o quejarnos por estos inconvenientes que traen pérdida de descanso y olor dentro de nuestros departamentos. También expreso que cuando mi auto está estacionado frente a su "sede gubernamental" (por no poder estacionarse sin permiso) han aparecido pañales con caca en el vidrio delantero y los coches con raspones, golpes o luces rotas, además de ser empujados de sus lugares. Señor administrador del edificio lindero donde yo vivo, quiero decirle que tengo 71 años y siempre he enseñado a mis niños en la escuela que he dado clases que debían respetar a la gente mayor, también les he inculcado que se presenten con el mayor de los respetos ante un abuelo o abuela antes de presentar su inquietud, que con buenos modales traten de hacerle entender en qué se han equivocado. También hay que saber escuchar. Nada de lo que enseñé a mis alumnos usted pudo aprenderlo en su andar por la vida, ya que con obscenidades hace quedar mal a sus vecinos. Las patadas en el auto fue un maltrato cavernícola que me impulsó a escribir esta carta para saber qué tengo que hacer frente a lo expuesto; pregunto a quien corresponda si eso de no dejar estacionar en la calle está permitido. Espero respuesta y una disculpa de este administrador que no sabe administrar su lengua, también preguntarle qué me quiso decir con que "cuide bien el auto".

No al acuerdo con Irán

El acuerdo que está considerando el Congreso de la Nación es una verdadera afrenta para la memoria de las víctimas del horrendo atentado contra la sede de la Amia. El único resultado previsible de ese entendimiento con la dictadura iraní será echar por tierra los avances de la Justicia argentina en la investigación de la masacre. Los tribunales de nuestro país, que es donde el delito se cometió, tienen jurisdicción exclusiva en dicha causa. El acuerdo sustrae la investigación de sus jueces naturales y, en algo sin precedentes, permite que el régimen acusado "revise" la causa como si se tratara de un tercero imparcial. El memorándum con Irán lesiona la conciencia jurídica de la Argentina y facilita la impunidad de un régimen aislado en la esfera internacional. Por lo tanto, como abogados convocamos a todos los ciudadanos argentinos a repudiar este aberrante atropello al estado de derecho. Sólo una ciudadanía activa podrá evitar que oscuros pactos de trastienda -cuyo verdadero alcance ignoramos- sustituya la búsqueda de la verdad y la justicia.

Memoria y sentido común

Mucho se ha dicho sobre la necesidad de la participación ciudadana en política, personalmente, debo aclarar que es una hermosa y suculenta zanahoria que se le ofrece al ciudadano con el único fin de engañarlo. Lo que el ciudadano debe tener es sentido común y fundamentalmente memoria. Sentido común para poder separar la paja del trigo, o sea saber qué es lo posible y redituable y no engañarse: lo que te brindan como beneficio primero se lo sacaron a otro ciudadano. Ejemplo: la plataforma Lavardén, los cines y teatros gratuitos. Toda esa parafernalia de placebos con la que esta camada de universitarios devenidos en políticos que, para asegurar su estándar de vida, mal llamada "progresismo", comprometen al citadino y lo transforman en cómplice necesario de su administración política. Porque se pagaron con los dineros públicos que se deberían haber utilizado en infraestructura para el norte santafesino, que no posee agua, desagües, seguridad y salud, en una palabra, sin posibilidad de progreso, lo cual los obliga a trasladarse a la ciudad de Rosario y formarse el anillo de pobreza, marginalidad e inseguridad que vivimos en la actualidad. Y se necesita memoria para recordar lo que los políticos dicen y compararlo con lo que hacen. Y, fundamentalmente, para observar el desarrollo proselitista de estos, que sin fortuna personal, ni aportes transparentes, logran financiar campañas nacionales e internacionales. Por favor, distraídos tal vez, estúpidos no.