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Todo listo en Washington y Colorado para la venta y consumo libre de marihuana

Inédita experiencia. Los dos Estados se aprestan a poner en vigencia el primer día de 2014 la normativa que regula el uso recreativo de cannabis.  

Domingo 29 de Diciembre de 2013

En los Estados norteamericanos de Colorado y Washington, muchos celebrarán el comienzo de un nuevo año con algo más que una copa de champán: el inicio de 2014 marca la entrada en vigor de la legislación que permite la venta y consumo de marihuana con fines recreativos, en lo que muchos activistas comparan con el fin de la ley seca en la década de los 20 del siglo pasado. Tanto en Colorado como en Washington, todo aquel mayor de 21 años podrá a partir del 1º de enero ir a una tienda y comprar una bolsita de "hierba". Y los negocios rezuman estilo, hasta el punto de que muchos podrían ser confundidos con un lujoso spa o una joyería. Los vendedores saben de lo que hablan cuando sacan el muestrario sobre elegantes mostradores con diferentes variedades de marihuana y explican con detalle las diferencias entre cada producto, igual que un experto en vinos podría estar hablando de su cabernet favorito.

 

Uso medicinal. Hasta la fecha, 20 Estados norteamericanos permiten el consumo de marihuana por motivos médicos, pero la legislación que entra en vigor el 1º de enero convierte a Colorado y Washington en los únicos lugares del mundo donde la marihuana de calidad es asequible de forma legal al público en general.

Uruguay aprobó este mismo mes una legislación similar, pero no la implementará hasta abril. Otros países como Holanda han descriminalizado su consumo, pero su uso sigue siendo oficialmente ilegal, tal como se considera bajo los tratados internacionales sobre drogas. Se espera que muchos otros Estados, incluido el más poblado del país, California, sigan el ejemplo de Colorado y Washington en los próximos años, y hasta el gobierno federal está cediendo. Porque aunque el cannabis sigue siendo ilegal a nivel federal, el Departamento de Justicia ya ha anunciado que no intervendrá mientras los Estados apliquen sus propias leyes e impidan que el comercio legal de marihuana caiga en manos de criminales.

A medida que la marihuana sale de las sombras, empresarios innovadores están provocando una auténtica marea verde que ha convertido a la "hierba" en la industria que más rápido crece en Estados Unidos, según Arcview Group. Esta organización que agrupa a inversores de marihuana calcula que el sector, que incluye a los que producen la planta, las tiendas y varios negocios secundarios asociados, crecerá alrededor de 64 por ciento en 2014, lo que hará aumentar su valor de mercado de 1.440 millones de dólares a unos 2.340. Según este grupo, en 2018 el mercado de cannabis habrá superado los 10.000 millones de dólares.

Cambio de mentalidad. A ello se une el cambio de mentalidad en Estados Unidos, donde las opiniones sobre la legalización de la marihuana han cambiado casi tan rápidamente como sobre las del matrimonio homosexual: una encuesta de Gallup en octubre halló que por primera vez una clara mayoría de estadounidenses (58 por ciento) consideraba que la droga debería ser legalizada. Cuando la encuestadora hizo esta pregunta por primera vez, en 1969, sólo un 12 por ciento contestó afirmativamente.

El beneficio más claro de esta legislación es reducir significativamente los 750.000 arrestos por cargos de marihuana que se registran cada año en Estados Unidos. Pero está aún por ver si esta ley funcionará a otros niveles. Los que se oponen a la legalización de la marihuana afirman que ésta aumentará el consumo de la droga, que atraerá la adicción entre más adolescentes y que además no traerá la bonanza en recaudación de impuestos que se prometen las autoridades. "Los jóvenes están recibiendo un mensaje erróneo de las campañas de legalización y de la marihuana con fines medicinales", dijo el "zar" antidrogas del país, Gil Kerlikowske. "Con el mensaje de que es una sustancia benigna que no tiene efectos nocivos, no le hacemos ningún bien a los jóvenes", advirtió.

Contradicciones. A ello se une la "contradicción" que suponen estas legislaciones locales en el plano internacional, como ha señalado entre otros el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos. Y es que que el Ejecutivo de Barack Obama se ha mostrado reacio a abrirse a las demandas de América latina de discutir alternativas a la guerra contra las drogas, incluida la legalización de drogas blandas, pero a la par permite estos caminos diferentes dentro de su territorio. Del otro lado, los defensores de la legalización temen que el difícil entramado de leyes y regulaciones que han impuesto los gobiernos estatales hagan poco manejable este negocio.

De hecho, en Washington las autoridades todavía estudian las solicitudes para una licencia de marihuana enviadas por 2.500 negocios. Y en Colorado, sólo entre 5 y 10 comercios contarán con su licencia para el 1º de enero, señala el director del Marijuana Policy Project, Mason Tvert. A ello se añade el gran obstáculo que representa el requerimiento oficial de que toda planta lleve una etiqueta electrónica para asegurarse de que ninguna de ellas termine en el mercado negro, en vista de los altos precios de éstas. "Hay una serie de regulaciones que podrían ser problemáticas y que habrá que resolver", dijo. Aun así, Tvert se mostró confiado en que todo se solucionará con el tiempo. "Es un desafío, pero funcionará".

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