Viernes 12 de Marzo de 2010
Rosario Central nació como un club de fútbol y debemos respetar todas las disciplinas y todas las ideas, pero sin perder de vista que mayoritariamente lo único que nos importa es el fútbol. Los miles de hinchas que llenan el Gigante y los muchísimos que acompañan al equipo cuando va afuera, aun en días de semana, quieren que el equipo gane y que abandone para siempre esta preocupación de los últimos lugares de la tabla. Los responsables son los directivos que eligieron vender jugadores y no reforzar como lo prometieron, y también el técnico que fortalecido por los 31 puntos del torneo pasado debió contestar con un no rotundo ante el menor intento de vender. Y encima debió exigir refuerzos. Porque él debía saber que los necesitábamos; todos lo sabíamos. Por eso estoy de acuerdo con Roberto Feldman cuando defiende a los chicos, como todos los defendemos cada domingo, pero, precisamente, una forma de ayudarlos era con un par de incorporaciones de experiencia y relevancia, para potenciar el equipo. Soy miembro de la filial "Aldo Pedro Poy" de San José de la Esquina y en julio del año pasado le enviamos al presidente Uzandisaga una carta donde le reconocíamos los aciertos y donde también le señalábamos los que nos parecían gruesos errores en la conducción del fútbol. También le pedíamos una entrevista para poder expresar nuestras inquietudes y preocupaciones. Nunca fue respondida. Y la carta hablaba, entre otras cosas, de la posibilidad de situaciones como la que estamos viviendo. Los jugadores son los únicos que nos salvarán; a ellos todo nuestro apoyo y aliento.
Oscar Abdala, totosanjose@hotmail.com