Lunes 30 de Mayo de 2011
Nadie niega la importancia de la experiencia en un trabajo, pero considerar que por la sola experiencia o la sola capacitación se está en igualdad de condiciones es una premisa falsa. Para un resultado óptimo debería aspirarse a reunir las dos condiciones: capacitación y experiencia. Porque la experiencia sin el contexto del conocimiento es una habilidad ciega, y el conocimiento sin la constatación de la experiencia es un conocimiento incompleto. Si bien todos tenemos derecho a aspirar a cualquier trabajo, deberíamos cumplir con el deber de capacitarnos adecuadamente para él. Sin embargo, existe la creencia generalizada de que cualquiera puede hacer cualquier cosa, y así vemos surgir candidatos que sin ni siquiera reunir alguna de las dos condiciones antedichas se postulan para cargos de jerarquía en una elección, o maestros que han incursionado en el campo del profesorado de una materia, sin haber tenido la preparación específica de un profesorado, ocupando el puesto de otro que sí se capacitó para ello. A esto podrían sumarse en el ámbito político las aspiraciones de Moyano, o de Miguel del Sel, por ejemplo. En el terreno de la educación, si hoy nos asombramos de la baja calidad de la enseñanza, el origen deberíamos buscarlo en la cantidad de docentes que durante años han ocupado lugares para los que no estaban preparados. Para las próximas elecciones, tal vez deberíamos reflexionar acerca de la importancia de tener como representantes no sólo a personas con buenas intenciones, en el mejor de los casos, sino también a quienes han venido trabajando y se han preparado en política.
Susana Sarmiento,
DNI. 13.449.495