Lunes 26 de Octubre de 2009
No se trata de ser como la mujer de Lot que se convirtió en sal por mirar hacia atrás, de acuerdo al relato bíblico. Si procedemos como ella, corremos el riesgo de quedar atrapados en la nostalgia paralizante. Pero, por otro lado, no podemos desconocer que la historia sirve para mirar el presente y poder proyectar el futuro. La pregunta es: ¿cuál historia? Y la respuesta es: todas las historias, la oficial y la que no figura en los libros oficiales. Digo esto porque hay preguntas históricas que todavía no han sido respondidas en profundidad y que servirían para entender muchos de nuestras posiciones, a priori, irreconciliables. ¿Qué pasó en la batalla de Pavón? ¿Cuál fue el motivo que cambió un casi seguro triunfo militar de las tropas al mando de Urquiza, en una derrota nunca explicada? La misma fue clave en el devenir histórico de nuestro país ya que determinó el ingreso de la provincia de Buenos Aires a la Confederación Argentina, pero con las condiciones que ésta impuso. ¿Por qué San Martín no desembarcó en Buenos Aires en el año 1829, cuando venía en son de paz en un país donde la lucha fratricida entre unitarios y federales no parecía tener fin? ¿Por qué ese gran educador que fue Sarmiento sostuvo en su libro "Facundo" que este país nunca podría ser federal por la dependencia del mismo a la ciudad de Buenos Aires, y cuando fue presidente de la Nación vetó en dos oportunidades la ley que declaraba a Rosario capital de la Nación? Quizás, en respuestas reflexivas, fundamentadas y desapasionadas, podríamos encontrar la clave para poder entender muchas de las cosas que aún nos dividen para poder avizorar un futuro de unión y progreso, en libertad y democracia.
Alejo Vercesi,
alvercesi@fibertel.com.ar