Edición Impresa

"Tocar es contar una historia"

El "embajador del chamamé" regresa hoy a rosario para presentarse en formato de trío.

Viernes 11 de Abril de 2014

"Jamás busqué ser una persona mediática. Voy a los lugares más modestos, por más renombre que tenga. No me importa la cantidad de gente. Tocar para diez o para mil es lo mismo para mí. Yo toco frente a la vida". Raúl Barboza habla claro y sereno, como si fuera un maestro espiritual, o un filósofo del chamamé. De hecho, él es uno de sus máximos representantes. En su extensa carrera, el multipremiado acordeonista conquistó fanáticos desde Brasil hasta Japón, pasando por Italia, Rusia, China, Canadá y Alemania, y tocó junto a músicos tan diversos como Cesária Evora, Paco de Lucía, José Carreras, Mercedes Sosa, Alfredo Zitarrosa y León Gieco, entre muchos otros.

Desde diciembre Barboza se encuentra de gira por el país, tocando en formato de trío junto a Nardo González (guitarra) y Roy Valenzuela (contrabajo), con quienes grabó su último disco de estudio, "Luz de amanecer" (2011). Sin embargo, este domingo ya parte hacia París, en donde está radicado desde 1987. Dos días después estará dando una master class en una escuela de Francia y también tiene programados varios conciertos en el Viejo Continente. Así es la vida del "embajador del chamamé", como lo llaman, entre viajes, clases y sonidos nuevos y tradicionales.

"Estoy tocando en formato de trío porque me pareció cómodo y más práctico", cuenta Barboza. "En los grupos grandes tienen que estar todos disponibles, y el traslado es mucho más oneroso. El trío además te permite improvisar, se trabaja mucho con el oído y la intuición, y eso te da una libertad absoluta", aseguró. Con respecto al repertorio, el acordeonista apuntó: "Yo tardé muchos años, con la insistencia de mi trabajo, en poder subir a un escenario y hacer siete u ocho temas que no son conocidos y luego tocar los temas tradicionales, como «Kilómetro 11», «Merceditas» y «Villanueva». Acá no se concibe una orquesta de tango que no toque los tangos del 40. Podés tocar a Piazzolla, a Bachicha o a Canaro, pero tenés que tocar los tangos del 40", citó como ejemplo.

De todas maneras, afirmó que no le molesta tocar todas las noches "Kilómetro 11" y los temas que más pide el público. "Cuando yo subo al escenario sé que estoy ahí porque la gente me ha dado la bendición. Además yo me crié con esos temas tradicionales. Yo soy un músico improvisador y con los muchachos nos divertimos en el escenario. A «Kilómetro 11» a veces lo tocamos en Sol Mayor, otras en La Mayor y de repente cambiamos a Do Mayor. Vamos encontrando pequeñas variaciones. Yo no subo al escenario con un papelito para tocar. Empiezo con un tema en tono menor, voy poniendo en clima a la gente. No es que uno sale a reventar y a pedir palmas y sapucais. Yo soy un músico que se sienta en una silla y va narrando a través del acordeón. Tocar es contar una historia. Y en muchas ocasiones la gente se emociona", se explayó.

de película. La historia de Barboza a veces parece sacada de una película. "Yo me fui a Francia a los 50 años, porque acá tenía poco trabajo", recordó. "Trabajaba como chofer de taxi, porque no quería hacer cualquier cosa con la música, y rechacé muchas ofertas. Pensaba que en otro lugar podía tener más posibilidades, más flexibilidad. Al principio no fue fácil, yo estuve siete años en Europa galereando", admitió.

Pero poco a poco las cosas fueron mejorando, y un padrino de lujo como Astor Piazzolla le allanó el camino. "Una periodista del diario «Liberation» pidió referencias a varias personas para poder publicar una nota sobre mí, y el músico que le contestó fue Astor, que le escribió una carta desde Nueva York hablando de mi trabajo. Poco después, cuando yo debuté en París, recuerdo que había mucha gente, y antes de salir al escenario me dicen: «Astor está sentado en la primera fila». Y a mí me entró un kuiki tremendo. Le pregunté a los muchachos ¿ahora qué hacemos? Y me responden: «Y, tenemos que salir a tocar»", relató entre risas.

El acordeonista alabó la apertura cultural de Francia. "En Francia mi cabeza aprendió a expresarse en otro idioma. Allí se toca el acordeón de una manera muy distinta a como se toca aquí, pero con una excelentísima técnica. Cuando yo llegué allá ellos se dieron cuenta de que yo tenía otro sonido, con mucho menos técnica en velocidad, pero un sonido diferente. Y se preguntaban ¿cómo es posible? Entonces me hicieron un espacio. Me dieron la posibilidad de grabar un disco en el cual yo era el único extranjero. El primer tema que grabé fue «Que nadie sepa mi sufrir»", recordó.

Al comienzo, sin embargo, se tuvo que enfrentar con no pocos prejuicios. "Algunos me decían: «No se ofenda, usted tiene cara de indio; usted no es como los demás que vienen de Buenos Aires, con los ojos redondos». Y mientras tanto mi disquito ganó el premio Charles Cros, que ya habían ganado Yupanqui y Piazzolla. Me tocó a mí: un ilustre desconocido con una ilustre música desconocida. Yo no lo podía creer", reconoció.

seguir andando. El 22 de junio Barboza cumple 76 años, pero no piensa en retirarse. "Yo no trabajo. Yo subo a un escenario a expresar mis sentimientos", aclaró. "Y a las giras estoy acostumbrado, porque lo hago desde que tengo 20 años", agregó. El músico asegura que él regula su energía. "Soy como el gato o el tigre, los únicos animales que cuando se sientan a descansar realmente se relajan. Yo duermo cuatro o cinco horas por día y nada más. Durante el día a veces me recuesto para juntar paz y tranquilidad para mi cuerpo, antes de que empiece la carrera de los recitales. Me preparo un mate, miro un partido de fútbol, y con eso me basta para relajarme", explicó.

En ese sentido, el acordeonista y compositor también dijo que "saber descansar requiere de una pequeña disciplina. Los primeros nueve días del mes yo no bebo ni una gota de alcohol, ni el vino del mediodía ni el de la noche. Esos días rezo por el alma de mi papá, que sufrió mucho cuando falleció, y como menos carne y más verduras y pescado. A los 76 estoy feliz porque puedo seguir andando", concluyó entre risas.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario