Sábado 04 de Septiembre de 2010
Hace tres años la sociedad santafesina elegía por los buenos tiempos que irían a llegar. Hace tres años la promesa socialista nos auguraba un gobierno donde el eje serían las obras, las reformas, la autonomía y la defensa de los intereses provinciales. No hace falta ser un gran analista para comprender que no fueron más que promesas de campaña de quienes no consideraron la complejidad de gobernar y administrar una provincia tan diversa. Discusiones salariales, paros de la administración pública, aumentos de impuestos y servicios públicos fueron los primeros antecedentes de las primeras tormentas socialistas. Claro que nadie podría aventurar que el año del bicentenario cambiaría tanto los ejes del discurso. Si alguna vez especulamos con que en la provincia teníamos un gobierno de un signo político diferente al de Cristina Kirchner, deberíamos empezar a creer que las cosas han cambiado, y que entre tanto festejo bicentenario, visitas presidenciales a la ciudad y urgencias económicas por destrabar, los buenos tiempos y las tormentas confluyeron para que empecemos a vivir las coincidencias. Una autopista concedida y cedida sin pliegos licitatorios, dineros de la caja pública que se esfuman sin que nadie pueda explicar dónde están, denuncias públicas de funcionarios políticos del gobierno provincial que no llegan a la Justicia y el apoyo a la ley de medios empezaron a marcar coincidencias entre las formas de hacer y pensar que comparten Binner y Cristina. Las declaraciones del gobernador desconociendo lo que la Constitución establece en términos de fijación de derechos de importación y exportación, declarando que "las retenciones a la soja las debe fijar el Ejecutivo nacional" (palabras del gobernador) empiezan a demostrar un camino de coincidencias con las propuestas kirchneristas. Y en sintonía también esta semana nos encontramos con las declaraciones de Binner sobre Papel Prensa ("me parece bien lo que ha hecho la presidenta"), poniendo a la sociedad nuevamente en divisiones perjudiciales, bajo consignas de tiempos que debieran ser superados en pos de la profundización de valores democráticos y el respeto a las instituciones que en su momento han dado cuenta de la causa de Papel Prensa, investigando y resarciendo a las partes. Pero pareciera ser que el respeto a las instituciones ha dejado también de ser el lema socialista. Basta ver la decisión tomada en relación al director del Enapro, funcionario que con intenciones de hacer cumplir la ley que regula la actividad ha aparecido en contraposición a la realización del Puerto de la Música, quizás la obra emblemática del socialismo que demandará de recursos extraordinarios en desmedro de la inversión en seguridad, viviendas, baches, infraestructura urbana o desarrollo social. Obra de la que los santafesinos podríamos enorgullecernos siempre y cuando se realice respetando las normas, contratando mano de obra local y convocando a los privados que estén dispuestos a colaborar en la construcción de una obra importante pero no prioritaria. Vendrán buenos tiempos cuando se respete a las instituciones, cuando se reivindique al pasado para aportar a la construcción política y cuando se promuevan los intereses sociales, culturales y económicos de la provincia.
Mientras sigan las coincidencias, lo que podemos pronosticar son tiempos inciertos y de complicidad con un gobierno nacional avasallante de las instituciones públicas.
Federico Angelini, PRO Santa Fe