Teté Turcutto, la dueña de Tropicana, volvió a apuntar contra la Municipalidad
"O se reabre la bailanta o me ato al Palacio de los Leones". La advertencia fue expresada ayer por Teresa Trinidad Parodi de Turcutto, la platinada animadora de la movida tropical local, conocida artísticamente como Teté Turcutto.

Sábado 25 de Agosto de 2012

"O se reabre la bailanta o me ato al Palacio de los Leones". La advertencia fue expresada ayer por Teresa Trinidad Parodi de Turcutto, la platinada animadora de la movida tropical local, conocida artísticamente como Teté Turcutto. En diálogo con LaCapital, la mujer que popularizó el latiguillo "¡Te espero, bebé!" y quien está al frente de la bailanta Tropicana desde hace 33 años, sigue peleando contra la clausura de sus shows por parte del municipio. E insiste en denunciar que, con el cierre de su negocio, "se perdieron varias fuentes de trabajo mientras algunos empresarios se beneficiaron".

Turcutto aseguró que tiene dos lugares en vista para continuar trabajando, pero que si esas alternativas fracasan durante la semana próxima no tardará un minuto en atarse al palacio municipal para hacer oír su reclamo.

El 24 de julio pasado y tras las denuncias de ruidos molestos por parte de vecinos, a Turcutto le cerraron el espectáculo que comercializaba en el Club Sportivo Constitución (Urquiza al 3700) y por donde habían pasado Los Palmeras, Los Cumbieros y el grupo Scorpio, entre otros.

Según dijo, quien se autodefine como la pionera en impulsar la cumbia en Rosario, son varias decenas de personas las que se quedaron sin trabajo por la clausura. "Mis 16 empleados, los músicos que tocaban cada fin de semana, los proveedores, la gente del club y los publicistas", enumeró.

Turcutto acusó a la Municipalidad de "discriminación" y de "aliarse" con algunos vivos que siempre tildaron despectivamente sus espectáculos. "Decían que era un ambiente de negros y ahora como ven que el negocio es redituable hacen lo imposible para que mi gente y yo no podamos seguir trabajando después de tantos años", se indignó.

Y fue más allá con sus quejas al poner en cuestión la clausura. "El municipio nunca me mostró una denuncia por escrito, nunca vinieron a medir los decibeles de sonido al lugar, todo fue muy irregular", aseguró.

El quiebre. Las quejas de los vecinos marcaron para Turcutto su "quiebra" económica y la de la música de los miles que, según dice, asistían a los espectáculos que organizaba todos los sábados y vísperas de feriados en la entidad social.

Según el director municipal de Inspección, Gregorio Ramírez, había "muchas denuncias" de gente que aseguraba no poder dormir por los gritos de la animadora y el alto volumen de la música.

El funcionario había señalado, además, que el club contaba con "permiso de parlante", lo que lo habilitaba a contar con música para animar algún acontecimiento especial, pero no para montar un negocio bailable.