Miércoles 06 de Marzo de 2013
"Desde que asumió su posición, Serguei recibía amenazas constantemente", dijo la portavoz del teatro Katya Novikova. Según contó, el ex bailarín era muy envidiado. Él decidía sobre quién era la primera figura y los demás puestos en la coreografía, lo que conducía a conflictos dentro de la compañía. "Nunca pensamos que la guerra por los puestos (dentro del ballet), alcanzaría esos niveles", agregó Novikova.
El coreógrafo Alexei Ratmanski, ex director artístico del Bolshoi, consideró que el ataque contra Filin "no era una casualidad", teniendo en cuenta las prácticas en el teatro. Ratmanski criticó especialmente la "práctica repugnante de los aplausos pagados y los fans medio locos que saltan al cuello de los rivales de sus ídolos". Todo lleva a la progresiva desaparición de la ética, añadió.