Viernes 19 de Febrero de 2010
La posibilidad de identificar a los instigadores de la trágica emboscada a micros de la hinchada de Newell’s Old Boys, ocurrida la madrugada del 4 de febrero y que le costó la vida a un chico de 14 años, parece diluirse o al menos postergarse por un tiempo. Esa es la sensación que quedó flotando en el ambiente policial y judicial al trascender detalles de las declaraciones testimoniales que brindaron el líder de la barrabrava leprosa y el padre del menor fallecido. Cuando les preguntaron si sospechaban de alguien en particular que haya dado la orden de dejar caer una lluvia de balas sobre los ómnibus estacionado a la altura del barrio Las Flores, los dos respondieron en forma negativa.
En tanto, el ministro de Justicia de la provincia, Héctor Superti, se refirió a la causa y remarcó las instrucciones dadas para que se investigue a fondo (ver página 32).
Fue un error.Carlos Cáceres, el papá del joven asesinado en la balacera, quien había apuntado en declaraciones periodísticas a Roberto Pimpi Camino como responsable de la muerte de su hijo, ahora manifestó que lo dijo "en un momento de dolor e indignación. Fueron palabras que partieron de un padre shockeado por el asesinato de su hijo", según dijo el abogado Hernán Tasada, quien asesora al hombre y a Diego Panadero Ochoa, el jefe de la barra ñulista.
De esta manera, Cáceres se desdijo de sus acusaciones y dejó flotando la idea de no saber nada de lo que ocurrió y quiénes fueron sus autores. Ante los investigadores aclaró que sólo pretende "que aparezcan los responsables", pero no dio nombres.
Ochoa y Cáceres se presentaron a declarar como testigos de los hechos ocurridos la madrugada del 4 de febrero cuando dos ómnibus fletados por la hinchada del parque Independencia regresaban a Rosario tras el partido que disputaron en Buenos Aires Newell’s y Huracán. Ese día, cerca de las 3 de la madrugada, uno de los micros sufrió la rotura de una de las ruedas duales cuando ingresaba a la ciudad por la autopista Aramburu, a la altura de barrio Las Flores, lo que obligó al chofer a detener la marcha sobre la banquina. Treinta minutos después, cuando otro micro llegó al lugar para trasbordar al pasaje, se desató una balacera desde los cañaverales linderos al camino. Quienes tiraron lo hicieron con pistolas calibre 9 millímetros y pistolas ametralladoras. Los disparos alcanzaron a Walter Cáceres, de 14 años, quien recibió tres impactos en la cabeza y uno en la espalda, y murió 36 horas después. Otras dos personas resultaron heridas.
Es un secreto a voces que la emboscada y su final trágico se produjo en el marco de una disputa interna entre facciones de la misma barra brava rojinegra, que tuvo su primer capítulo el 26 de enero de 2009. Entonces, un grupo liderado por Pimpi Camino, desplazado del liderazgo de la tribuna protagonizó violentos incidentes en la sede del club durante un reempadronamiento de socios.
Por el momento hay nueve detenidos por el ataque que le costó la vida a Walter Cáceres. Carlos Chino Fleitas, quien habría sido el líder de los pistoleros; sus tres hermanastros, quienes habrían estado en el lugar del hecho; un tío policía que le habría provisto las armas; y cuatro hinchas apresados frente a una estación de servicios cuando ostentaban un arma de fuego que las pericias indican fue utilizada en el ataque.
De milagro.Los dos testigos que declararon en el marco de la causa por la muerte de Walter Cáceres, volcaron sus dichos en la División Judiciales de la Unidad Regional II, dependencia que lleva adelante las actuaciones judiciales bajo supervisión de la jueza de Instrucción Raquel Cosgaya. El testimonio de Ochoa no alcanzó para direccionar la pesquisa hacia los autores de la agresión, pero puso de relieve una vez más la ferocidad que tuvo el atentado. El Panadero, de hecho, se encontraba en el interior de uno de los micros acribillados, a escasos metros de donde cayó fulminado por los plomos el chico, y a juzgar por su relato, él y el resto de los ocupantes salvaron el pellejo por un milagro.
Según Tasada, Ochoa realizó un pormenorizado raconto de todo el recorrido que hicieron los micros de la hinchada, desde la partida frente al Hipódromo del Parque Independencia hasta el regreso desde la Capital Federal y la inesperada detención por un problema mecánico en la autopista, frente a Las Flores, donde se desató el ataque.
Acerca de la detención del colectivo, el abogado Tasada sostuvo que "la causa del desperfecto no está determinada, hay que esperar una pericia. Aún no se sabe si fue causado a propósito". Y dijo que su defendido, c uando empezó la balacera "se tiró al piso del micro donde estaba y trató de mantener el cuerpo y la cabeza gacha. Las balas rompían los vidrios y atravesaban la carrocería. Todo era un descontrol en una oscuridad casi absoluta".