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Tercera noche de protestas contra los abusos policiales en EEUU

Hubo bloqueo de calles en varias ciudades. Manifestantes denunciaron el uso de la fuerza excesiva de los oficiales blancos

Domingo 07 de Diciembre de 2014

Protestas por la violencia policial estadounidense contra minorías, provocadas por decisiones de jurados de no presentar cargos a policías en dos casos de alto perfil, se realizaron en forma pacífica por tercera noche en Nueva York, aunque hubo 20 arrestos, dijeron ayer las autoridades. Los manifestantes fueron arrestados por alborotos y por bloquear el tránsito en FDR Drive, una importante calle en el lado este de Manhattan, dijo la policía. "Las protestas se realizaron en forma muy pacífica durante la noche", comentó el detective Michael DeBonis, portavoz del departamento de policía de Nueva York.

La ola de airadas manifestaciones comenzó el miércoles, cuando un jurado de Nueva York declinó presentar cargos contra el oficial caucásico Daniel Pantaleo por la muerte por asfixia de Eric Garner, un hombre negro de 43 años y padre de seis hijos. Garner, de 43 años y asmático, murió en Nueva York el pasado 17 de julio por asfixia después de que el agente Pantaleo, que iba vestido de civil, le colocó el brazo alrededor del cuello y ejecutó una llave de estrangulamiento, acto que fue grabado por un transeúnte con su celular. Nueve días antes, un jurado en Ferguson, Missouri, decidió no juzgar a un policía caucásico por matar a tiros en agosto a un adolescente negro desarmado, Michael Brown, lo que dio pie a dos noches de agitación e incendios provocados en la localidad.

Se planificaban más protestas en Nueva York, mientras se realizaba el funeral de otro hombre negro desarmado que fue abatido a tiros por la policía en una zona residencial de Brooklyn. La muerte de Akai Gurley, de 28 años el 20 de noviembre, alimentó la indignación pública por lo que muchos perciben como violencia racial por parte de las agencias de la ley. Gurley no estaba armado cuando fue abatido de un disparo por el oficial Liang y al día siguiente del hecho el jefe de la policía neoyorquina, Bill Bratton, admitió que la víctima era "totalmente inocente". El fiscal de distrito de Brooklyn dijo el viernes que convocará a un jurado para considerar si presentará cargos contra el oficial que mató a Gurley. La policía afirmó que el agente Peter Liang habría disparado su arma en forma accidental.

A los dos casos de Nueva York y el de Missouri se suma la muerte el 22 de noviembre de un niño negro de 12 años, abatido a disparos por un policía que acudió a un parque en Cleveland (Ohio) tras un llamado de emergencia según el cual en el lugar había un menor empuñando un arma, que resultó ser de juguete.

 

Fuerza excesiva. Mientras que durante las dos primeras noches de protesta miles de manifestantes salieron a las calles de Nueva York, el viernes la concurrencia bajó a los cientos de personas mientras caía una fría lluvia. Aún así, más de 100 personas entraron a la tienda de Apple en la Quinta Avenida para realizar una manifestación en que se arrojaron al suelo del local para fingir estar muertos, ante la mirada de clientes y empleados. Manifestaciones similares tuvieron lugar en la tienda estrella de MacySINGLE_RIGHT_QUOTEs en Herald Square y en Grand Central Terminal. También hubo protestas en Chicago, Boston, Washington, D.C., Nueva Orleans y Oakland, California. El viernes en Cleveland, la familia de un niño negro abatido por la policía presentó una demanda contra la ciudad, un día después de que el gobierno federal estimó que el departamento de policía usa sistemáticamente la fuerza excesiva.

En Washington, cientos de manifestantes se congregaron en el centro de la ciudad coreando: "¡Muéstrame qué es democracia!", mientras la policía reforzaba la seguridad en torno a la Casa Blanca. Aunque las protestas se desarrollaron en paz, en algunos cruces viales los manifestantes bloquearon el paso de automóvil añadiendo más caos al tráfico ya de por sí congestionado de la capital estadounidense. En Miami, por primera vez las manifestaciones contra la discriminación en el trato que brinda la policía a las minorías, se tradujeron en bloqueos que afectaron la circulación.

Rara vez se formulan cargos

Por lo menos 400 personas mueren a manos de policías en Estados Unidos cada año y, aunque las circunstancias de cada caso son diferentes, hay algo en común: solo muy pocas veces los jurados de investigación concluyen que los agentes han cometido un delito. Los enjuiciamientos suelen involucrar a policías que mienten sobre lo sucedido, tratan de encubrir sus acciones o usan fuerza excesiva para infligir castigo.

Mientras los manifestantes salen a las calles para protestar después que un jurado de investigación determinó que no cabía formular cargos contra un policía que usó una toma letal para reducir a un hombre negro en Nueva York, otro jurado en Carolina del Sur determinó que había razones para acusar de asesinato a Richard Combs, jefe de policía de un pueblo que mató a un hombre desarmado que había ido a la alcaldía para cuestionar una multa de tránsito. Este año, otro jurado de investigación en Carolina del Norte acusó a un policía de Charlotte-Mecklenburg por haber matado a un ex jugador de fútbol americano universitario que golpeó algunas puertas en busca de ayuda después que su auto se salió de la carretera. En North Augusta, Carolina del Sur, un agente fue acusado en agosto de conducta impropia después de disparar contra un hombre de 68 años que no detuvo su vehículo cuando se lo ordenaron.

Simpatías. Es difícil generalizar por qué algunos casos desembocan en cargos penales y otros no, aunque los antecedentes indican que los jurados podrían simpatizar menos con los policías que son culpables de algo más que falta de juicio durante una crisis. Los policías a quienes sorprenden mintiendo tienden a ser acusados. También los que utilizan la fuerza para castigar en vez de protegerse, o quienes provocan enfrentamientos físicos por motivos aparentemente personales en vez de profesionales. "Si un policía se «desboca» y actúa personalmente y no como un agente de la ley, es allí cuando se ven cargos penales", afirmó Candace McCoy, docente en el colegio John Jay de Justicia Penal en Nueva York.

Philip Matthew Stinson, profesor de la Universidad Bowling Green en Ohio, quien estudió una base de datos de 10.000 arrestos policiales por distintos motivos, dijo que los jueces y los jurados son más estrictos si los agentes se exceden de sus funciones oficiales, como robar a un traficante de drogas, o si aprovechan la autoridad de su cargo para zanjar un asunto personal. En cambio "si los jurados se ponen a pensar «Oh, Dios mío. ¿Una decisión en una fracción de segundo? ¿Qué hubiera hecho yo? ¿Disparar contra el sujeto?», no habrá acusación", afirmó.

En muchos casos se formulan cargos cuando hay intento de encubrimiento. Sin embargo, "realmente es difícil conseguir un enjuiciamiento estatal", dijo Mary Howell, abogada de Nueva Orleáns que representó a víctimas de policías. Dijo que un motivo es que los fiscales se resisten a enjuiciar a policías y otro es que los jurados de investigación buscan un nivel de pruebas más convincente.

En los últimos 15 años en Nueva York, nueve policías fueron acusados por cuatro muertes. Solo uno fue condenado y el castigo fue leve. El agente Bryan Conroy fue sentenciado a probatoria y 500 horas de servicio comunitario en 2005 por la muerte de un inmigrante africano desarmado durante un allanamiento en Manhattan.

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