Edición Impresa

Tensión en Egipto ante el inicio del juicio contra el ex presidente Mursi

Podría ser condenado a muerte. Fue la primera vez que se vio al líder islamista desde que fue derrocado por los militares el pasado 3 de julio. Hubo protestas callejeras.  

Martes 05 de Noviembre de 2013

El derrocado presidente egipcio Mohamed Mursi reivindicó su legitimidad al abrirse en El Cairo un juicio en su contra por "incitación al asesinato" de manifestantes, el cual fue aplazado hasta el 8 de enero. Mursi apareció en la televisión literalmente enjaulado ante el tribunal. Sus seguidores realizaron una masiva manifestación ante la sede judicial. Mursi fue derrocado por el ejército el pasado 3 de julio. Fue el primer mandatario elegido democráticamente en la historia de Egipto. Pertenece a la agrupación islámica ortodoxa Hermanos Musulmanes.

En su primera aparición pública desde que los militares lo derrocaron y arrestaron, Mursi aseguró que seguía siendo "el presidente de la república", añadiendo que había que juzgar a los "líderes del golpe militar" que lo derrocó. En tono desafiante, Mursi llegó vestido de traje, en lugar de la ropa blanca que se pone a los detenidos. "Soy el doctor Mohamed Mursi, el presidente de la república. Este tribunal es ilegal", afirmó desde la jaula en la que lo exhibieron. "Esto fue un golpe militar. Hay que juzgar a sus líderes", agregó, para luego puntualizar: "El golpe es una traición y un crimen". Junto a Mursi comparecieron con la túnica blanca de los presos otros siete acusados, mientras otros siete están prófugos. Ante las frases de Mursi, tanto los otros acusados como los abogados defensores dieron gritos de júbilo y aplaudieron. Dos periodistas leales al nuevo régimen saltaron y clamaron: "¡Ajustícienlo!" Mursi, a quien le falta carisma natural, vio la oportunidad de hacer duras acusaciones. "Es obligación de este tribunal permitir hablar al presidente de la república", exigió al tribunal. Mursi insistía: "Aquí hubo un golpe de Estado. Atentar contra el Estado es traición a la patria. El jefe de ese golpe de Estado debería comparecer ante el tribunal", afirmó en referencia al jefe máximo de las fuerzas armadas, Abdel Fattah al Sissi, quien lideró el golpe que acabó con su gobierno. En este punto el juez decidió interrumpir la sesión debido a los tumultos en la sala y transmitió su decisión de posponerlo hasta el 8 de enero. En medio de duelos dialécticos, la fiscalía presentó su acusación bajo los gritos procedentes del coro de acusados: "íInválido!íInválido!".

La audiencia duró alrededor del tres horas. Los abogados defensores solicitaron que se los deje consultar todos los expedientes del caso y entrevistarse en privado con sus clientes. Al salir del tribunal, Mursi fue llevado a una cárcel en las afueras de Alejandría.

Furia callejera. Afuera del tribunal, miles de manifestantes denunciaban un proceso que consideran amañado, ante una fuerte vigilancia policial y militar. Partidarios del mandatario islamista derrocado, en prisión o diezmados por la implacable represión de las autoridades instaladas el 3 de julio, habían llamado a la movilización. Miles se congregaron ante el tribunal constitucional, en el sur de El Cairo. Poco después, partidarios y adversarios de Mursi se tiraron pedradas delante del tribunal de casación, en el centro de El Cairo. Las autoridades desplegaron 20.000 hombres en El Cairo.

Incitación al asesinato. Mursi está imputado de "incitación al asesinato" de siete manifestantes durante las jornadas de protestas contra su presidencia en diciembre pasado. Mursi estuvo un año en el poder. Los días previos a su caída, millones de egipcios salieron a las calles pidiendo su salida, acusándolo de buscar instalar una dictadura islamista. Los sectores laicos que enfrentaron a inicios de 2011 a la dictadura militar del luego derrocado Hosni Mubarak apoyaron con énfasis el golpe contra Mursi, y fueron claves en los días previos al protagonizar las masivas manifestaciones opositoras en todo el país.

Posteriormente, el nuevo poder ha reprimido de forma sangrienta a los manifestantes pro Mursi, en particular desde el 14 de agosto, cuando policías y soldados mataron a cientos de sus partidarios al dispersar una protesta en El Cairo. Desde entonces, más de mil manifestantes han muerto y más de 2.000 miembros de los Hermanos Musulmanes fueron detenidos, incluidos sus principales líderes.

Mursi podría ser condenado a pena de muerte o cadena perpetua. Junto con él se presentaron al tribunal 14 acusados, ex dirigentes de Hermanos Musulmanes y miembros de su guardia personal, también acusados de "incitación al asesinato" el 5 de diciembre de 2012. Ese día, Mursi estableció por decreto que su poder estaba por encima de todo control judicial, lo que motivó las manifestaciones ante su palacio.

Candidato por descarte

Sin carisma, Mohamed Mursi se convirtió en el primer presidente democrático de Egipto en junio de 2012. Había ganado un muy peleado segundo turno electoral contra una figura del régimen anterior. Es miembro del ala más conservadora de los Hermanos Musulmanes. Concurrió a las elecciones después de que su organización lo nombrara a último minuto en sustitución a Jairat al Shater, un peso pesado excluido por la comisión electoral por motivos formales.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS